La isla Henderson, Patrimonio Mundial de la UNESCO en pleno Pacífico Sur, se transformó en un símbolo brutal de la contaminación oceánica global. Investigadores encontraron decenas de millones de residuos acumulados en sus playas pese a que casi ningún ser humano vive allí. La explicación revela hasta qué punto el plástico ya domina incluso los ecosistemas más remotos de la Tierra.