Los graduados abuchean la IA y Sundar Pichai, CEO de Google, no sabe qué decir en Stanford

Wait 5 sec.

Sundar Pichai dará el discurso de graduación en Stanford el próximo 14 de junio, y ya ha dejado claro en el podcast "Hard Fork" del New York Times que es perfectamente consciente de que puede encontrarse con abucheos. No solo no lo niega: reconoce que los graduados tienen razones fundadas para estar ansiosos ante la inteligencia artificial, y que quienes le reciban con hostilidad son precisamente los que van a pasar los próximos años construyendo herramientas de IA y compitiendo con ellas por un puesto de trabajo al mismo tiempo.La ceremonia corresponde a la 135ª edición de la graduación de Stanford University y tendrá lugar en el Stanford Stadium, siendo además el primer discurso de graduación en persona de Pichai, cuya única intervención anterior en ese formato fue la virtual "Dear Class of 2020" pronunciada durante la pandemia. Exalumno de Stanford (máster en ciencia de materiales e ingeniería, promoción del 95), el directivo vuelve al campus con un contexto bastante más espinoso que el de su etapa como estudiante.Lo que hay detrás del enfado de los graduados Universidad de StanfordLo de Pichai no es ninguna novedad. En lo que llevamos de 2026 ya ha habido varios incidentes de este tipo durante ceremonias universitarias, con Eric Schmidt en Arizona y Scott Borchetta en la Middle Tennessee State University como casos más llamativos, los dos recibidos con una hostilidad que no daba demasiado pie a la interpretación. El patrón es siempre el mismo: ejecutivo tecnológico, discurso optimista sobre la IA, graduados que no compran el argumento.Detrás de ese cabreo hay números que le dan la razón a los graduados. La tasa de paro entre los recién titulados ha alcanzado en 2026 su nivel más alto en cuatro años, mientras que al menos una docena de grandes empresas han citado la eficiencia derivada de la IA como justificación para despidos recientes, en un año en el que directivos de todo el mundo empiezan a admitir que la tecnología les cuesta más de lo que les ahorra. Los recién titulados lo notan antes que nadie porque entran al mercado sin red.Pichai, al menos en el podcast, no esquivó ese diagnóstico. "Los seres humanos no hemos evolucionado para asimilar tanto cambio", señaló, reconociendo que la escala de la transformación que trae la IA supera lo que uno puede procesar con normalidad, una concesión que no todos sus homólogos están dispuestos a hacer.Jensen Huang, CEO de NVIDIA, fue por otro camino en su discurso en Carnegie Mellon, donde aseguró a los graduados que había llegado su momento de hacer realidad sus sueños y que el momento no podría ser más perfecto. Dos lecturas del mismo instante, difícilmente más alejadas.Experiencia personal frente a un auditorio escéptico Lo que Pichai llevaría a Stanford, según anticipó en "Hard Fork", es experiencia personal más que promesas sobre el futuro. "Mi objetivo es compartir mis vivencias, y eso es lo que me propongo hacer", apuntó, añadiendo que la generación que va a escucharle será una parte fundamental tanto en el desarrollo de la IA como en la gestión de su impacto en el empleo. Reconocer esa doble carga es más honesto que plantarse en una graduación a vender el futuro sin matices; aunque reconocer la ansiedad tampoco es lo mismo que tener respuestas para ella.El contexto no le facilita precisamente el discurso. El debate sobre el invierno de la IA lleva meses sin cerrarse, y la huida hacia adelante de las grandes tecnológicas que ha caracterizad buena parte de los últimos años no ha hecho más que alimentar el escepticismo de quienes miran desde fuera de los consejos de administración.Un estudio del Pew Research Center sitúa en torno a la mitad el porcentaje de estadounidenses que se siente más preocupado que emocionado ante la creciente presencia de la IA en sus vidas, lo que convierte esa inquietud no en una minoría ruidosa sino en el estado de ánimo mayoritario del país.Jonathan Levin, presidente de Stanford University, describió a Pichai como un líder reflexivo con una visión nítida de cómo la tecnología puede mejorar la sociedad, y los presidentes de clase de la promoción 2026 invocaron la metáfora del maratón frente al sprint para justificar la elección del ponente.Lo que no puede saberse todavía es si los graduados que llenen el Stanford Stadium el 14 de junio compartirán esa lectura, o si Pichai acabará sumando su nombre a la lista de ejecutivos que descubrieron que no todo el mundo se traga el optimismo corporativo.