¿Qué diferencia hay entre el lobby y el tráfico de influencias? Un debate que ha reabierto el caso Plus Ultra

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El caso de la aerolínea Plus Ultra ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre dónde acaba el lobby y dónde empieza el tráfico de influencias. Una fina línea que ahora está en el centro de la investigación que afecta al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En concreto, el juez José Luis Calama, titular del juzgado de instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, analiza si los 53 millones de euros con los que se rescató a la aerolínea sirvieron para lavar fondos, así como para cobrar comisiones ilegales.La causa sitúa al exdirigente socialista como presunto líder de una "estructura jerarquizada y estable de tráfico de influencias", según recoge el auto judicial, cuyo objetivo habría sido utilizar su posición y contactos institucionales para favorecer intereses empresariales vinculados principalmente a Plus Ultra.Una fina línea entre influencia legítima y corrupciónEntonces, ¿cuál es la principal diferencia entre un lobby y el tráfico de influencias? La respuesta es simple: una es delito y la otra no. El lobby es un grupo de presión que intenta influir sobre decisiones políticas o económicas con algún interés mediante asesoramiento, información o mediación, pero siempre de forma transparente y sin contraprestaciones económicas ilegales. De hecho, en el Congreso ya hay sobre la mesa un proyecto de ley para legislar sobre el lobismo, aunque está paralizado desde septiembre del año pasado.En cambio, el tráfico de influencias sí es un delito recogido en el Código Penal. Este se produce cuando alguien utiliza su posición de poder, sus contactos o su capacidad de acceso a dirigentes públicos para obtener beneficios personales o económicos. Ahí es donde, según la UDEF, podría haberse cruzado la línea en el caso Plus Ultra.Ahora mismo la investigación en curs sostiene que, presuntamente, las gestiones e influencias realizadas por Zapatero en torno al rescate de la aerolínea Plus Ultra habrían sido remuneradas a través de sociedades vinculadas a su entorno. Por eso, la Audiencia Nacional investiga si esas actuaciones fueron simples labores de consultoría y lobby político o si constituyeron un presunto entramado de tráfico de influencias y cobro de favores.De hecho, la UDEF habla de pagos y movimientos económicos relacionados con empresas cercanas al expresidente, mientras el juez sitúa a Zapatero en el "vértice" de una supuesta red de influencias ligada al rescate público de la compañía aérea. El expresidente, por su parte, niega cualquier irregularidad y defiende que nunca intervino para favorecer a Plus Ultra.El caso también ha reabierto el debate sobre el vacío regulatorio que existe en España respecto a los lobbies. Aunque hay iniciativas en el Congreso, España sigue sin contar con una ley específica que regule esta actividad, algo que expertos y asociaciones llevan años reclamando para diferenciar claramente la influencia legítima de la corrupción. Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.