Pensión en Colombia. Imagen: DNPDurante décadas, la idea de la pensión ha estado ligada a una promesa sencilla: trabajar, cotizar y recibir un ingreso durante la vejez. Sin embargo, para millones de colombianos esa ecuación está lejos de cumplirse. Lea también: La razón por la que miles de trabajadores rechazan ofertas laborales, incluso con mejor salarioAunque pasan buena parte de su vida laboral generando ingresos, emprendiendo o desempeñando diferentes oficios, muchos nunca logran acumular las condiciones necesarias para pensionarse y terminan llegando a la vejez sin una protección económica suficiente. El problema no necesariamente está relacionado con la falta de trabajo. De hecho, expertos advierten que el principal obstáculo es la informalidad laboral, una realidad que afecta a más de la mitad de los trabajadores del país y que impide que millones de personas coticen de manera continua al sistema de seguridad social. El resultado es que años e incluso décadas de actividad económica no siempre se traducen en una pensión al final de la vida laboral. La advertencia fue planteada durante el II Foro Longevidad y Centenarios: La Oportunidad del Siglo XXI, donde especialistas en pensiones, envejecimiento y mercado laboral alertaron sobre las consecuencias que tendrá el envejecimiento acelerado de la población colombiana en un contexto marcado por altos niveles de informalidad. Según explicó Any Benítez, consultora y asesora en pensiones y exvicepresidenta de Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) de Colpensiones, la informalidad laboral alcanza actualmente el 55,3 % en Colombia. Esto significa que más de la mitad de los trabajadores carece de protección y seguridad social durante buena parte de su vida productiva. La situación es todavía más crítica en las zonas rurales. De acuerdo con la experta, la informalidad en el campo llega al 83 %, una cifra que convierte el acceso a empleos formales en una excepción más que en una regla.“Ver empleos formales en el campo es algo casi inconcebible”, señaló Benítez durante el foro. Trabajar muchos años no significa cumplir los requisitos para una pensiónUno de los datos que más preocupa a los especialistas es que la inestabilidad laboral impide acumular las semanas exigidas para acceder a una pensión. Según las cifras presentadas durante el encuentro, tres de cada cuatro colombianos pasan más de un tercio de su vida laboral entre la informalidad y el desempleo. Como consecuencia, solo una de cada diez personas logra completar el tiempo de cotización requerido durante su etapa productiva. Puede interesarle leer: Nueva ley obliga a bancos y operadores a suspender cobros y reportes a centrales de riesgo en estos casosLa situación se refleja directamente en las posibilidades reales de obtener una pensión. Benítez explicó que apenas uno de cada cuatro cotizantes logrará pensionarse efectivamente. El resto terminará recibiendo indemnizaciones sustitutivas u otros mecanismos de compensación que, según la experta, ofrecen una protección económica limitada frente a las necesidades de la vejez. Para entenderlo mejor, un trabajador puede desempeñarse durante 30 o 35 años en actividades como comercio informal, transporte independiente, agricultura o pequeños negocios familiares. Sin embargo, si durante buena parte de ese tiempo no realizó aportes al sistema pensional o lo hizo de manera intermitente, podría llegar a la edad de retiro sin reunir las semanas necesarias para acceder a una mesada pensional. El salario mínimo también se convierte en una barrera Los expertos señalaron otro problema estructural que afecta a millones de colombianos: la obligación de cotizar sobre una base mínima equivalente al salario mínimo legal. Aunque esta disposición busca proteger a los trabajadores, en la práctica excluye a quienes perciben ingresos inferiores a ese umbral. Según los datos expuestos en el foro, al cierre de 2025 cerca del 50 % de los ocupados ganaba menos de un salario mínimo mensual. En consecuencia, millones de personas quedan por fuera de la posibilidad de realizar aportes regulares que les permitan construir una pensión futura. “La experta en pensiones enfatizó la necesidad de un sistema flexible que entienda esta realidad y permita a todos cotizar según sus capacidades reales para garantizar una protección en la vejez”. El problema adquiere una dimensión aún mayor por los cambios demográficos que atraviesa Colombia. Durante el foro se advirtió que la población está envejeciendo a una velocidad acelerada. En 2021, las personas mayores representaban el 14 % de la población nacional y las proyecciones indican que para 2050 llegarán al 21 %. Al mismo tiempo, la tasa de natalidad continúa disminuyendo. En 2025 se registró el menor número de nacimientos de la última década y la tasa de fecundidad cayó hasta un hijo por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional estimado en 2,1 hijos. “Esto no es un tema del futuro, es un tema del presente. Debemos tomar decisiones hoy”, advirtió Benítez. Otra de las alertas está relacionada con los micronegocios, que representan una parte fundamental de la economía colombiana. Según los expertos, el país cuenta con aproximadamente 5,2 millones de micronegocios que generan empleo para cerca de 10 millones de personas. Sin embargo, el 84 % opera en condiciones de informalidad y el 88 % de sus trabajadores no realiza aportes a salud ni pensión. Benítez advirtió que, si este sector no logra integrarse gradualmente al sistema de aportes, el Estado enfrentará presiones fiscales crecientes para financiar mecanismos de protección para personas que llegarán a la vejez sin una pensión contributiva. También puede leer: El plan de Abelardo de la Espriella para que comprar vivienda en Colombia sea más baratoDurante el encuentro también se planteó que el desafío no consiste únicamente en garantizar ingresos durante la vejez, sino en aprovechar el conocimiento y la experiencia acumulada por millones de adultos mayores. Tito Crissien, CEO de CienTech-Mangus Academy y asesor de la Universidad de la Costa, sostuvo que Colombia está desaprovechando un activo estratégico al empujar hacia la inactividad o la informalidad a personas que aún pueden aportar conocimiento y experiencia al mercado laboral. Por ello, expertos propusieron impulsar programas de educación, tecnología aplicada al envejecimiento y nuevas oportunidades laborales para mayores de 50 años, así como mecanismos que permitan formalizar actividades relacionadas con el cuidado de la población adulta.