Lo que para esta familia representaba libertad, autosuficiencia y desconexión del modelo tradicional terminó convirtiéndose en un caso que sacude a Europa. Vivían con energía solar, agua de pozo y cultivo propio, alejados de las estructuras convencionales. Sin embargo, las autoridades italianas consideraron que las condiciones ponían en riesgo a los menores. Ahora, el caso reabre un debate cada vez más incómodo sobre hasta dónde puede llegar el movimiento off-grid sin chocar contra la ley.