La natalidad en Sevilla cae un 25 por ciento en diez años

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La grave crisis de natalidad que sobrevuela en Sevilla no hace más que acentuarse. A las grandes dificultades que aglutinan la ciudad y su provincia para mejorar a medio y largo plazo sus datos sobre nacimientos, en contraste con los que se cuentan por defunciones, se le une desde hace años una cronificación que afecta directamente sobre una población que busca aferrarse a medidas sólidas para contrarrestarlas. El Instituto Nacional de Estadística (INE) es el que muestra ese escenario, puesto que Sevilla ha perdido la cuarta parte de los nacimientos en cuestión de diez años y los datos son demoledores en los que atañe al inicio de 2026, que refleja que ha sido uno de los peores registros del último medio siglo. Porque los meses de enero, febrero en particular, que fue todo un mes negro en la historia de la provincia, y la huella reciente de marzo, no hacen más que pedir en voz alta la necesidad de políticas útiles y herramientas efectivas que permitan combatir este inflexible problema de despoblación que incide de lleno en el envejecimiento progresivo de la sociedad. En los datos de nacimientos mensuales por sexo del nacido y grupo de edad de la madre, los acumulados y la diferencia absoluta interanual del acumulado que estipula el INE, se observa la existencia de uno de los peores registros acumulados en más de 50 años, razonados en el retraso de la edad de la maternidad o la falta de conciliación, entre muchas otras razones. Las cifras son del todo desalentadoras e invitan a una reacción firme y ágil por parte de las autoridades, especialmente en las esferas más estatales y regionales, que gozan de un mayor margen de maniobra que las locales, con menor peso en este sentido pese a la proliferación de medidas que busquen aminorar sus efectos. Si bien el primer mes del año en Sevilla contó con 1.229 nacimientos, el mes de febrero fue el peor mes de todos los que el INE tiene registrados, esto es, desde el año 2013, ya que apenas hubo 1.056 nacimientos en la provincia, al borde de bajar del umbral de los mil, que evidencian que el drama de la natalidad seguirá siendo un quebradero de cabeza para las futuras generaciones. Marzo fue levemente mejor, con 1.138 nacimientos, pero a la espera de las estadísticas correspondientes a los meses de abril y en vistas a lo que pase con mayo, nada hace creer que estas cifras serán mejores de cara al futuro, que es lo que verdaderamente preocupa. De hecho apuntan a ir a peor. Mirar las cifras de la última década no suponen tampoco una razón para el optimismo, aunque haya picos en los que se superaron holgadamente los 1.200 niños e incluso los 1.300, como pasó en casos aislados como el mes de noviembre de 2022 (1.321). Muy lejos quedan ya los tiempos en los que Sevilla procreaba a otro ritmo absolutamente distinto, como sucedía al menos en 2013, en los meses de enero (1.797) o septiembre (1.730). Datos que están en las antípodas de los que hoy luce España y Andalucía en general y Sevilla en particular. Entre las únicas veces en las que la provincia de Sevilla bajó nuevamente de los 1.100 nacimientos más allá de la capital andaluza figura el valor del año pasado, nuevamente en el mes de febrero (1.073), con pocos alumbramientos más respecto al calendario presente y en abril de 2024, cuando quedaron contabilizados un total de 1.094 nacimientos. Dos meses antes de aquel abril, nuevamente febrero volvió a poner el foco en la falta de interés reproductivo en la provincia (1.078). En 2023, abril volvió a exponer otro pobre registro de 1.096 nacimientos, y un año antes, en 2022, en esa cuarta hoja del almanaque quedaron inscritos 1.079 nacimientos. Hay que retrotraerse a diciembre de 2020, época de la pandemia, cuando 1.076 niños llegaron a la vida en otros de los apuntes marcados en rojo. En los registros que se van acumulando mes a mes se observa claramente la diferencia entre los años. Ateniéndonos a la última década, el año 2025 no fue peor que 2024, pero sí que abre la puerta a que el presente 2026 termine por bajar de esa barrera de los 14.000 nacimientos que ya de por sí es una realidad sumamente baja. Al último año 2025 (14.249) mejoró algo 2024 (14.103), pero es justo a partir de 2023 (14.472) donde se aprecia una reducción significativa que son los niños que Sevilla ha dejado de tener en ese tiempo. En 2022 se cuantificaron 14.604, unos 132 menos que el año siguiente. Y en el año de 2021 fue de los años que más se dejaron de tener, con 15.655, prácticamente mil niños menos que el año 2022. Una cifra similar a la de 15.559 del año 2020, con otro salto el año notable previo al Covid, en 2019, donde se contabilizaron 16.233 recién nacidos sevillanos. Otros 674 menos. Fueron 17.094 los niños que nacieron en 2018, y el año anterior, llegaron 17.884. Otra de las brechas reproductivas se fraguó en 2016, donde Sevilla fue capaz de dar al año 19.035 hijos, cifra superada en 2015 (19.512), 2014 (20.177) y 2013 (20.042), perdiendo, por tanto, un cuarto de su capacidad en cuestión de trece años. Y con la mente puesta en qué pasará dentro de otros diez.