Una explosión de gas en una mina de carbón del norte de China ha dejado al menos 90 personas muertas y alrededor de una decena de trabajadores atrapados bajo tierra, según la información disponible sobre el accidente. El siniestro se ha producido en la mina de Liushenyu y ya figura como uno de los episodios más graves para la minería china en los últimos años.El accidente tuvo lugar este viernes en una explotación carbonífera en la que se encontraban más de 250 trabajadores en el momento de la deflagración. La magnitud del suceso ha situado de nuevo el foco sobre los riesgos de una actividad especialmente peligrosa cuando se producen incidentes de este tipo bajo tierra.Una explosión en plena jornada de trabajoLa deflagración se produjo en la mina de carbón de Liushenyu, situada en el norte de China. Según los datos conocidos, el origen del accidente fue una explosión de gas, una de las amenazas más graves dentro de las explotaciones mineras.El balance provisional habla de al menos 90 fallecidos, mientras que cerca de una decena de personas continúan atrapadas bajo tierra. La situación convierte el suceso en una tragedia de enormes dimensiones para el sector minero chino.China conmocionada tras la explosión que ha dejado, hasta ahora, 90 fallecidos- El accidente se produjo con una elevada presencia de trabajadores dentro de la mina, lo que explica la gravedad del balance. Las primeras informaciones apuntan a que había más de 250 personas en el interior cuando se registró la explosión.El peor siniestro minero en China desde 2009El suceso ha sido descrito como el accidente más grave para la minería del país desde 2009, una referencia que subraya la dimensión de lo ocurrido en Liushenyu. La combinación de una explosión de gas, trabajadores atrapados y un elevado número de víctimas mortales sitúa el caso entre los más severos de los últimos años. La prioridad se centra ahora en las personas que permanecen bajo tierra y en la evolución de las labores de emergencia.La tragedia golpea a una industria que, por su propia naturaleza, implica riesgos elevados cuando se trabaja en espacios subterráneos y en entornos donde la presencia de gases puede desencadenar episodios de extrema gravedad.