El pasado marzo, tras los primeros ataques de Irán contra Emiratos Árabes Unidos, al presidente del país y emir de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, le bastó una frase para fijar su posición en el conflicto. "La piel de los Emiratos Árabes Unidos es gruesa y su carne es amarga; no nos pueden comer", afirmó durante una visita a un hospital. El príncipe bin Zayed cimentó su poder siguiendo la estela de Estados Unidos, pero ahora impulsa una agenda propia. A diferencia de otros líderes del Golfo, el mandatario emiratí ha encontrado en el conflicto con Irán un impulso para definirse más allá del paraguas de seguridad estadounidense y tomar sus propias decisiones en materia de defensa. Un movimiento que, en realidad, lleva décadas gestándose. Seguir leyendo....