Los científicos advierten que los ríos están al límite: "ya no son capaces de autolimpiarse tras eventos extremos"

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Sequías, inundaciones y olas de calor están llevando a los ríos al límite de su resiliencia: un estudio reciente publicado en Nature alerta de cambios irreversibles en su capacidad de recuperación natural.Los ríos han sido históricamente símbolos de renovación y equilibrio natural. Pero la evidencia científica apunta a que ese equilibrio está cambiando.El problema no es un único evento extremo, sino la repetición continua de impactos asociados al actual cambio climáticos con sequías prolongadas, lluvias torrenciales y olas de calor intensas, eventos que suponen una presión constante sobre los ecosistemas de agua dulce.Los investigadores describen los ríos como redes interconectadas y cualquier alteración se propaga aguas abajo, amplificando sus efectos en todo el sistema. Con esto sobre la mesa, la resiliencia natural a capacidad de volver al equilibrio, se debilita progresivamente.Cuando el río pierde su capacidad de “limpiarse”Uno de los mecanismos más afectados es el ciclo natural de autodepuración. En condiciones normales, los cursos fluviales pueden descomponer materia orgánica, oxigenar el agua y mantener un equilibrio ecológico; pero cuando los eventos extremos se encadenan, ese proceso se rompe.Assoreamento de rios é o processo de acúmulo de sedimentos, como areia, argila e matéria orgânica, no leito dos rios. Esse fenômeno pode ser causado por diversos fatores, incluindo a erosão do solo nas margens dos rios, o desmatamento, a agricultura intensiva, a construção de pic.twitter.com/eBAjOc2GIM Florestal Brasil (@florestalbrasil) July 24, 2024Un ejemplo claro ocurre tras las sequías severas, ya que durante estos periodos el caudal puede reducirse o incluso interrumpirse en cabeceras de los ríos, por lo que la materia orgánica se acumula en zonas secas. Cuando el agua regresa de golpe, todo ese material es arrastrado aguas abajo.El resultado puede ser crítico: caída del oxígeno disuelto, mortandad de peces y alteraciones en toda la cadena alimentaria.Eventos extremos a la vez Unos biólogos de Nueva Zelanda alertan en un estudio publicado en Nature especialmente de los llamados eventos compuestos, que combinan varios factores extremos a la vez con sequías seguidas de incendios forestales, o incendios combinados con lluvias intensas posteriores, generando de esta forma impactos mucho más graves que cada fenómeno por separado.Artículo relacionadoUnos geógrafos de la UR: "España pierde casi el 50% del consumo urbano de agua por evaporación de embalses"Este tipo de situaciones ya ha provocado colapsos ecológicos documentados, como la pérdida masiva de plancton en el río Yangtsé en 2022 o episodios de mortandad de peces en el río Klamath en Estados Unidos tras incendios y tormentas.Ríos que superan sus límites térmicosEl calentamiento del agua es otro factor crítico con una Amazonia, por ejemplo, que combina sequías y olas de calor. En 2023 este proceso elevó las temperaturas de algunos ríos y lagos a niveles extremos con puntos donde se registraron valores superiores a 37 ºC, e incluso masas de agua que alcanzaron los 41 ºC.Seca de 2023 foi a pior já registrada na Amazônia. Muitas análises destacam o impacto do fenômeno do El Niño, mas este novo estudo do consórcio de cientistas da WWA conclui que mudança climática foi a causa principal. https://t.co/qYCHoDdD1O pic.twitter.com/i8hXDHsVmh— Maurício Santoro (@msantoro1978) January 24, 2024Estas condiciones son incompatibles con la vida de muchas especies acuáticas, pudiendo provocar colapsos ecológicos locales. Además, los datos satelitales muestran que los ríos amazónicos se están calentando de forma sostenida, con un aumento aproximado de 0,6 ºC por década desde los años 90.La propuesta de los investigadores: gestionar cuencas completasLos expertos proponen un cambio de enfoque. En lugar de actuar solo sobre tramos concretos, plantean una gestión a escala de cuenca hidrográfica. Esto implica restaurar hábitat de forma amplia, mejorar la conectividad entre afluentes, proteger zonas de recarga de acuíferos y aplicar soluciones basadas en la naturaleza.Artículo relacionadoSequías, calor y tormentas extremas: el mapa de los efectos globales que dejará el inminente fenómeno de El Niño El objetivo es reforzar la resiliencia global del sistema, no solo intervenir cuando el daño ya está hecho.Monitorización continua: una herramienta claveOtra de las conclusiones del estudio es la necesidad de mejorar la vigilancia de los ríos y los investigadores insisten en la importancia de sistemas de monitorización de alta resolución capaces de detectar cambios en tiempo real. Esto permitiría anticipar episodios críticos en lugar de reaccionar después del daño.A massive flash flood devastates #BashZeyzit, Azerbaijan. A stream went from dry to carrying a huge volume of mud, rocks, and trees in just a few seconds. pic.twitter.com/qTRdZh2NxE— Meteored (@meteoredcom) May 25, 2026También subrayan que se necesita investigación a largo plazo para entender los efectos acumulativos de estos eventos extremos, que pueden persistir durante años incluso después de que el clima vuelva a la normalidad.Referencia de la noticiaJonathan D. Tonkin et al, Eventos extremos y biodiversidad fluvial bajo el cambio climático, Nature Reviews Biodiversity (2026). DOI: 10.1038/s44358-026-00131-7