A tres kilómetros de la población sevillana de El Coronil, en el camino que une por carretera esta localidad con Montellano, se encuentra uno de los castillos que sin lugar a dudas es una de las edificaciones históricas más desconocidas de toda la provincia hispalense. Un lugar dotado de una magia indudable , de una estética de otro tiempo, que pasa desapercibido a primera vista, pero que una vez que se conoce ya no se olvida nunca. Se trata del Castillo de las Aguzaderas, una fortaleza de origen musulmán, que está declarado Monumento Nacional, y que cuenta con una destacada historia. Lo más llamativo del conjunto arquitectónico es la Torre del Homenaje , que tiene dos espaciosas habitaciones en su interior, pero no podemos dejar pasar el recinto en su totalidad, con cuatro torres en cada una de las esquinas y una imponente muralla. Lo que hace a este castillo un lugar verdaderamente único es realmente su curiosa ubicación. Y es que, a diferencia de la gran mayoría de este tipo de fortalezas, el Castillo de las Aguzaderas de El Coronil , no se encuentra encima de una colina ni en una loma en la que pueda dominar el territorio circundante. Se encuentra en una especie de ondonada rodeada de cerros ya que la función principal de este castillo podría ser la de proteger un manantial del que manaba agua en la zona desde hace siglos. Al acercarse desde la carretera, es posible contemplar como en las cercanías al Castillo crece de una manera más generalizada la vegetación, a consecuencia del manantial que protegía el castillo. Una fortaleza que formaba parte también de la denominada banda morisca, un complejo sistema de torres vigía que se encuentran diseminadas por todo este territorio, que tienen comunicación visual entre ellas y que eran vitales en tiempos de guerra para dar avisos a las tropas. Torres como la de Lopera -la más cercana a este castillo-, la Ventosilla, la Torre del Águila, la Torre del Bollo o el Castillo de Cote. En cuanto al origen del nombre, hay varias teorías. Una de ellas se justifica en la referencia a las rocas sobre las que se asienta el edificio y que son comunes en la zona. Otra de ellas la cuenta el historiador utrerano Javier Mena, quién explica que «es posible que tome su nombre porque hace siglos los jabalíes acudían allí para beber agua en este manantial, y también para aguzar sus colmillos». Antes de la llegada de la conquista cristiana de Sevilla, el castillo fue prácticamente abandonado, siendo reedificado en el año 1383 por Ruy Pérez de Esquivel . Con el paso de los años el castillo fue poco a poco cambiando de nombre y siendo reformado, hasta que de nuevo en el siglo XIX cayó en el abandono. Su declaración como Monumento Nacional llegó en el año 1927, lo que permitió que no se perdiese de manera definitiva. En la actualidad, el Castillo de las Aguzaderas aguarda casi agazapado y escondido , a pocos metros de la carretera A-375, que une la localidad de Utrera con Puerto Serrano, siendo un edificio que muchos conductores pasan por alto, pero que bien merece una pequeña parada para admirar sus centenarios muros y la historia que encierran sus piedras.