El otro día, un amigo de siempre, insigne abogado que ya, como es lógico, es un soldado en el ejército de la Jubilación-Sublevación contra el edadismo, me regaló una observación suya que no es la primera vez que me la hacen. Creía que yo sería un buen tertuliano y que además merezco escribir en un diario nacional. Se preguntaba por qué no me ocurría tal honor. Se quedó pensativo un momento y él mismo se respondió: “Ah, porque no estás definido en un lado u otro”.Es que no sirvoEn realidad, no tengo más presencia mediática porque no la merezco, no sirvo, no soy competente para tales privilegios y los impulsores de este diario, para nada modesto ni provinciano, me han recogido aquí caritativamente porque creen que algo puedo aportar. Están equivocados, soy un librepensador, tengo mi ideología y mi forma de ver la vida, personales e intransferibles, y en España la heterodoxia nunca se vio bien, todo el siglo XIX fue un intento de construir un país mucho más ilustrado y no hubo manera, como sabe todo el mundo la Constitución de 1812 se fue a hacer gárgaras, de esa mentalidad procede el franquismo y yo diría que la polarización actual.La libertad de expresión más amplia se ha refugiado en diarios como La Voz del Sur si es que sigue resistiendo las presiones de unos u otros poderes de la que no se libran los medios con influencia y éste la tiene, influencia y juventud que renueva constantemente el producto que ofrece y nos regala un periodismo donde publica las voces de personas héroes cotidianos que no suelen tener voz. En cierto modo, entre esas personas me encuentro yo, sólo que en mi caso no está justificado, no debo actuar como actúo, ¡a quién se le ocurre pensar por su cuenta! ¡Ese no es el camino correcto hacia la notoriedad sino hacia una notoriedad a nivel personal, egoísta!dalequetepega¿Los andaluces son de derechas? Ramón ReigCuando estaba el bipartidismo a tope les decía en clase a mis alumnos que si querían tener futuro se relacionaran lo mejor posible con el PSOE, el PP o el Opus. Lo mejor posible es que fueran dóciles que eso ya lo decía el Gran Wyoming en sus buenos tiempos de los años 90 en Tele 5 cuando imitaba los discursos del rey cazador que al final fue cazado, descazado y hasta descasado de facto por su señora porque, en cierto sentido dionisíaco, no fue dócil como parece que lo es su hijo. El propio Gran Wyoming se ha aplicado su máxima y ahora es un ser dócil con La Moncloa “progresista”. Me da pena escuchar y ver talentos así, tan inclinados.El jaleo del sevillaneoUna vez me llevaron a la tele para que debatiera con otros señores si la música por sevillanas era o no representativa de esta tierra. Dije que bueno, que ahí estaba pero que se trataba de una derivación de la seguidilla castellana y que había grupos de cantaores con el pelo engominado y pinta de machotes -lo de machotes no lo dije- que a mí al menos no me representaban. Cuando abrieron los micros al público aparecieron los Torquemada sevillanos preguntando que de dónde me habían sacado. El presentador del debate -no digo nombres si no es necesario- me contó que no tenían mucha fe en aquella temática con vistas a la audiencia y sin embargo cuando se empezó a formar jaleo con mis palabras comenzó a subir como la espuma. Aun así, ese presentador ya no me ha llamado más. Me parece correcto, para estar adoctrinado prefiero quedarme en casa.A vueltas con la monarquíaEn otra ocasión una antigua alumna me condujo a su programa de debate también en la televisión. Temática: la monarquía. En una de mis intervenciones eché cuentas con los resultados del referéndum de la Constitución del 78: habitantes registrados en aquellos entonces, redondeando hacia arriba, casi 27 millones de personas. Con derecho a voto, casi 18 millones. Participación, algo más del 67 por ciento. Cerca de un millón de españoles no podían votar; más del 33 por ciento de abstención, más de 1.400.000 noes, 135.000 votos nulos. Bueno, quedaba aprobada la Constitución y por tanto la monarquía, pero menos lobos, que había mucho personal sin apoyarla -casi siete millones y medio de 18 millones con derecho a voto- a pesar de toda la propaganda mediática que nos había caído encima, entonces no podíamos los periodistas hablar no ya mal sino ni medio mal ni un poquito mal de la Corona.Poco después de llevar a cabo mi reflexión tan elemental, pasamos a publicidad y a la presentadora le dictaron por el pinganillo desde realización una especie de editorial que leyó al reiniciarse el debate tras los anuncios. Que las opiniones allí expresadas no eran necesariamente las de la cadena de televisión. Uy, qué miedo, no se querían señalar, podían llamar desde presidencia de la Junta, etc. y poner en peligro su establishment (ya saben, metan siempre alguna palabra en inglés para que el texto que escriban tenga más categoría, en este caso no es muy valiosa porque está aceptada por la RAE pero menos da una piedra).dalequetepegaUn mamut, lo privado y lo público Ramón ReigPues anda que no he cambiado yo nada con esto de la monarquía, hoy prefiero una monarquía con el señor don Felipe de Borbón a una república con don Pedro Sánchez al frente, cómo será la cosa, cómo he decaído, ¿verdad? En lugar de seguir siendo cual los progresistas de ahora me inclino más por ser monje o misionero, al menos cuando me llegara la hora del último viaje y estuviera al partir la nave que nunca ha de tornar iría al cielo en lugar de al infierno con esos ateos como Pablo Iglesias, su señora e incluso con todos esos periodistas y periodistos listas y listos de derechas, muy de derechas, izquierdas y muy de izquierdas que todos los días escriben y piensan lo mismo.“El abierto”, se llama la tertulia matinal de Hoy por hoy en la SER. Será “El Cerrado”, todos los invitados son de cuerdas similares (tal vez por eso doña Angels Barceló está ya haciendo la maleta). Lo mismo en la COPE, pero estos contrarios a los otros. ¿Saben quiénes son los culpables en el fondo? Nosotros los receptores que solemos querer oír siempre lo mismo o parecido, los medios de comunicación son empresas que venden lo que se demanda.¿Qué se puede esperar de personas cuyo pensamiento es inmutable como una estatua y sus cerebros caminan como zombis, ebrios de certezas? ¿Así se forma esa mente crítica de la que hablan todos los planes de estudios? Crítica con fronteras, criticar dentro de una jaula.El don de la claridadEnvidio a ese personal, ¿cómo pueden tenerlo todo tan claro un día sí y el otro también? En los años 90 la catedrática de Periodismo en la Universidad Carlos III (buen coñac, rey inglés que está algo pachucho), de Madrid, escribió en un artículo en la desaparecida revista de pensamiento Claves de la Razón Práctica (Grupo Prisa) que el periodismo es una actividad intelectual. Creo que tenía y tiene toda la razón, el caso es cómo se nos presenta en la realidad, siempre pendiente del ocio, del famoseo, de la especulación, de decirle a sus públicos lo que quieren oír o leer o bien, creándoles mentes a medida de los emisores y los públicos se creen muy libres agarrando las redes sociales y formando círculos de desahogos y psicoterapias con quienes piensan de forma similar. Ya digo, los medios son más negocios que periodismo, el cliente siempre lleva la razón y además la gente se sigue juntando por simpatías sin redes o con redes.“Medio mundo critica al otro medio”, se decía en tiempos de mis padres. En gran medida, eso son las redes que además forman vendedores que no cobran, supongo. Me gusta ver los estados del personal en mi móvil y varios de ellos me remiten a Tik Tok, Instagram o Facebook. No uso ninguna, ¿cobran por ejercer de publicistas? Hasta LinkedIn, la única red que uso, la que dicen que es profesional, tiene más carga política que algunos diarios, pero al menos en LinkedIn no hay pamplinas ni tacos ni insultos, hay ideas más o menos plurales y ligoteos muy educados.Artículos valientesAlgunas veces me han dicho otros lectores que mis artículos son valientes. Echo de menos que también ellos se vuelvan valientes, más valientes que yo, yo no soy valiente, soy osado y poco listo para andar como un borrego en esta sociedad y que me saquen en actos públicos y mediáticos a cantar siempre la misma canción con variaciones. No soy peligroso ni valeroso, tengo menos peligro que el pedo de una lombriz y, a pesar de lo que parece, creo que estoy más solo que el robot de la película El hombre bicentenario cuando lo echan de la casa familiar donde hacía todo tipo de tareas pero un día, como se había leído todos los libros de Historia de la biblioteca doméstica, se empeñó en ser libre, el dueño se lo concedió pero añadió que entonces se largara de su casa a afrontar el precio de la libertad.Ay, cuánta gente larga y larga por esa lengua, pero nunca actúa, cuánto joven viviendo a la vez de carencias reales, mimos y del cuento, cuánta muchedumbre siguiendo los guiones establecidos sin rebelión alguna, una cosa es ser rebelde y otra revolucionario. El rebelde lo es en la inmadurez y en la madurez cuando a esa madurez añade la listeza de situarse en un bando para no estar solo y de paso ganar pasta, algunos, mucha pasta. Se comprende, yo lo veo así: pobre gente que sigue como en los años 60, 70, 80, y nunca entra en el nuevo siglo ni agarra el toro de la vida por los cuernos. Como premio, aparece más en la televisión, en la radio, tiene su canal en la Red y les dan todo tipo de distinciones falsas. ¿Por qué falsas? Porque se las conceden los de su tribu y eso no son distinciones sino medallas de lata por no desviarse del camino que otros les han trazado.Menos mal que en mi Facultad de Comunicación de Sevilla el Salón de Grados lleva el nombre de Manuel Chaves Nogales, periodista sevillano bastante riguroso en su trabajo hasta el punto de que en su libro sobre la guerra civil A sangre y juego escribió un prólogo donde se desmarca de los odios radicales de ambos bandos. Es un detalle que 87 años después del fin de aquella guerra se echa de menos entre una prensa centralista o nacionalista bastante lamentable y repleta de intereses extraperiodísticos que además fija el orden del día ciudadano.