Insultos, amenazas y peleas ponen en alerta al fútbol base de Cádiz: "A veces se convierte en un deporte de riesgo"

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La violencia en el fútbol base de la provincia de Cádiz se ha convertido en una preocupación creciente para clubes, árbitros, federativos y familias ante la sucesión de incidentes registrados en los últimos meses en distintos campos de la zona. La escalada de tensión en categorías formativas ha llevado a la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) en Cádiz a impulsar nuevas medidas para intentar frenar unos comportamientos que amenazan con desvirtuar el carácter educativo y deportivo de estas competiciones.La imagen de padres que insultan a los árbitros e incluso amenazan a niños del equipo contrario es algo cada día más habitual. Es una problemática que está sobre la mesa porque se palpa una agresividad que no se puede normalizar. Un niño, practicando fútbol en unas instalaciones deportivas.JUAN CARLOS TORO El presidente-delegado de la RFAF en Cádiz, José Antonio Neva, admite que la situación obliga a actuar de manera conjunta. "Algo tenemos que ir haciendo entre todas partes", sostiene, al reclamar implicación de aficionados, padres, clubes, directivos, jugadores y medios de comunicación. "Esto es una lacra y estamos desvirtuando mucho el fútbol. Es un deporte muy bonito y muchas veces se convierte en un deporte de riesgo", afirma. La Federación Andaluza creó hace dos meses una comisión antiviolencia y ahora cada provincia trabaja en constituir su propio comité.La delegación gaditana ultima ya la puesta en marcha de ese órgano, cuya constitución definitiva será abordada la próxima semana en una junta directiva. Según explica Neva, se tratará de una comisión abierta, en la que podrán participar representantes de distintos sectores del fútbol y cuyos miembros podrán entrar o salir en función de los casos que se analicen o de posibles conflictos de interés. El comité contará con presidentes de clubes, árbitros, entrenadores, representantes médicos, integrantes del Comité de Competición y personas vinculadas tanto al fútbol como a las fuerzas y cuerpos de seguridad. jerezFutbolistas de 14 años en Jerez se refugian tras una valla por los incidentes en un partido cadete que acaba con escolta policial Francisco J. Jiménez La intención de este comité será actuar como órgano consultivo en los incidentes considerados graves, aunque sin capacidad sancionadora. Su función estará orientada a velar por el cumplimiento de normas de seguridad en los campos, revisar protocolos en instalaciones deportivas y emitir recomendaciones al Comité de Competición. Entre las cuestiones que se pretenden reforzar figuran modificaciones futuras del Código de Justicia Deportiva.Entre las medidas planteadas también figura la instalación de cámaras de vigilancia en los campos de fútbol base, un proyecto impulsado desde la llegada del presidente Pedro Curtido a la Federación Andaluza. Neva asegura que las cámaras ya se están colocando en numerosos recintos, aunque recuerda que muchas instalaciones son municipales y dependen de la autorización de los ayuntamientos. Según explica, algunos consistorios facilitan el proceso y otros exigen más requisitos pese a que el sistema cuenta con el aval de la oficina del Defensor del Menor de la Junta de Andalucía.La posibilidad de disputar partidos a puerta cerrada también ha sido estudiada como medida de presión y prevención, aunque la propuesta encuentra resistencias por el impacto económico que tendría sobre clubes y concesionarios de las cantinas de los campos. "Mucha gente dice que la mejor época del fútbol fue la temporada de la pandemia, cuando no había aficionados", reconoce Neva, que vincula parte del problema al clima de polarización social y a la sobreprotección de algunos padres hacia sus hijos. "Muchos creen que sus hijos van a ser un Cristiano Ronaldo y que el árbitro siempre se equivoca contra el equipo de su hijo", lamenta. jerezOtro bochorno en el fútbol base: pelea entre padres, botellazo y un infarto en Jerez Paco Sánchez Múgica El árbitro formador y miembro de la Comisión Andaluza Antiviolencia, Pepe Caucelo, describe un escenario de creciente desprotección para los colegiados, especialmente en categorías inferiores. 2Un árbitro va a unas instalaciones y está completamente desprotegido", afirma. Caucelo considera que el deterioro del comportamiento en los terrenos de juego refleja también un cambio social más amplio y relata episodios ocurridos durante partidos infantiles en los que jugadores se dirigieron a él con graves insultos sin que algunos padres mostraran preocupación por la conducta de sus hijos.El colegiado sostiene que muchos progenitores ven en sus hijos futuros futbolistas profesionales y pierden de vista el componente formativo del deporte. Tras 25 años arbitrando, recuerda que son muy pocos los jugadores gaditanos que llegan al fútbol profesional y defiende que el objetivo principal del fútbol base debería ser educar en valores y fomentar el trabajo en equipo. "Lo que hay que pretender es que hagan deporte y que sean buenas personas", subraya.Una creciente escalada de incidentesLos incidentes recientes siguen alimentando la preocupación de los dirigentes del fútbol gaditano. Ya se ha conocido que el delegado del CDF Fran Mejías que el sábado agredió al delegado del Lagunense ha sido sancionado con 16 partidos. Pero en estos días la cosa no ha quedado ahí.El pasado fin de semana, en Jerez, un partido entre el AD Marianistas y el CD Sherry Atlético fue suspendido en el minuto 82 con 2-0 en el marcador tras incidentes protagonizados por seguidores visitantes e intentos de agresión a jugadores locales. La intervención de las fuerzas de orden público llevó al Comité de Competición a dar el encuentro por finalizado con el resultado existente, además de imponer una multa, el cierre de las instalaciones durante un partido y la pérdida de un punto al conjunto visitante. Imagen de archivo de un policía en un partido de menores en Puerto Real.El protocolo antiviolencia establece tres fases: una primera en la que el árbitro advierte al delegado de campo de insultos o comportamientos reiterados desde la grada y solicita que cesen; una segunda que obliga a detener temporalmente el encuentro y enviar a todos los participantes a vestuarios hasta que la situación quede controlada o los responsables sean desalojados; y una tercera que contempla la suspensión definitiva del partido si persisten los incidentes o no existen garantías de seguridad.La preocupación alcanza incluso a los árbitros más jóvenes. Uno de los episodios que más inquietud ha generado en el entorno del fútbol base gaditano tiene como protagonista a un colegiado de solo 14 años, que durante varios días recibió llamadas ocultas relacionadas con la expulsión de un jugador en un partido. El menor no respondió inicialmente, pero terminó descolgando el teléfono mientras jugaba en casa y escuchó la voz de un adulto recriminándole la decisión arbitral y preguntándole por qué había expulsado a su hijo. El caso ha provocado alarma entre árbitros y federativos, que consideran inaceptable que un menor tenga que soportar este tipo de situaciones por ejercer su labor en un campo de fútbol.