Hvar, Krk y Cres son tres de las islas de la costa dálmata, pertenecientes a Croacia, que se están poniendo más de moda para el turismo internacional. Con sus reminiscencias históricas venecianas y unos precios, aún, asequibles, se conectan con la península a través de un puente o por ferry. También son lugar de parada de los múltiples cruceros, de todo color y tamaño, que se prodigan por el archipiélago. El número de turistas que reciben, cifras oficiosas, no llega a dos millones al año; una cantidad muy por debajo de las islas más visitadas del Mediterráneo. Para definir su futuro, qué quieren ser de mayores, cómo quieren explotar su oferta, no les queda otra que mirar un poco más allá. Una de las opciones de quienes definen las políticas turísticas de ese país es fijarse en qué ha ocurrido en el resto de islas de nuestro mar. Desde las cercanas griegas hasta nuestras Baleares.Seguir leyendo....