ENTREVISTA | Lorena es una mujer feliz

Wait 5 sec.

El niño que fue, supo desde los ocho años que no le gustaban las mujeres: “desde entonces siempre tuve la definición por los hombres, luego, cuando decidí iniciar la transición, en la escuela me mandaban a pelar, pero yo nunca me pelaba y tuve que dejar de estudiar por eso. Estaba haciendo técnico medio en cocina y, por ser chica trans, no me gradué y también me fue muy difícil buscar trabajo”.A pesar de todo, aún cuando no faltan prejuicios que intenten impedírselo, ella es feliz. Como cualquier ser humano tiene días en los que siente que le faltan fuerzas para seguir, quizás con más razones que muchos de nosotros, pues desde los 15 años Lorena comenzó a librar una batalla contra los espejos y, lamentablemente, también le tocó lidiar con la incomprensión de quienes más amaba.¿Y con la familia…?“Mi familia siempre supo lo que iba a ser yo. Ninguna familia está acostumbrada a tener un hijo gay o una chica trans. Al principio sí me rechazaron, pero con el paso del tiempo se fueron adaptando. El amor fue más fuerte y  mi familia me aceptó, desde que me declaré a los catorce años, que se los dije: no me gustan las mujeres, me gustan los hombres… sí les chocó, pero poco a poco me aceptó mi abuela, mi mamá y hasta hoy todo por ahí muy bien”.¿Cuándo asumiste que no simplemente te gustaban los hombres, sino que te sentías identificada con el género femenino?“A los quince decidí hacer la transición, no me gustaba vestirme de varón, quería ser una chica, y ahí empecé, de quince a dieciséis años”.En Cuba, se han dado importantes pasos en cuanto a las leyes para garantizar todos los derechos para todas las personas, sin embargo, persisten los prejuicios… “Así es, ha habido cambios, porque ya se acepta, por ejemplo, que nos casemos, las chicas trans ya podemos cambiarnos el nombre, ya podemos tener nombre de mujer legalmente, pero la sociedad no te trata como una mujer, como nos sentimos nosotros realmente. Aunque nacimos en un cuerpo equivocado de hombre, nos sentimos mujeres. Todavía en la actualidad hay mucha fobia contra nosotros las chicas trans, nos miran mal, nos dicen maricones, huevones, nos dicen cosas horrorosas”.En medio de tanto ¿qué te da la fuerza para enfrentar la vida tal cual tú la ves?"Yo lucho y soy lo que soy por mi abuela. Mi abuela es mi todo, mi mundo, ella fue quien me crió. Muchas veces he intentado quitarme la vida, pero hay que seguir adelante. La gente hace muchos comentarios, se toca en los hombros como diciendo, mira, mira, como si yo fuera un payaso, como si fuera algo extraño, pero yo estoy feliz. Por mucho que digan que no, que no soy una mujer, yo me siento feliz como soy. Trato de ser feliz yo, y que hablen, no puedo dejar de ser feliz porque la gente quiere verme en una forma y yo quiero verme en otra".  Imagen Lorena ¿Cómo quisieras que te vean?“Me gustaría que el mundo entero me viera como soy y que me acepten como soy, que no me vean como gay, como trans, que me vean como mujer y que me traten como tratan a las mujeres también”.¿Has tenido pareja como chica trans?“He tenido más parejas de chica trans que de varón. Ahora mismo estoy en una relación estable…”He leído sobre muchachas que han sido víctimas de violencia tanto física como psicológica por parte de hombres con los que mantienen relaciones de pareja… a veces porque no consiguen manejar la presión social que existe también sobre ellos ¿te ha sucedido?“Sí, eso pasa, pero hasta ahora nunca me ha pasado a mí. De hecho, muchas nos dedicamos a la vida fácil, como dicen la gente, al jineterismo, porque no nos dan trabajo, no nos miran como queremos que nos miren, por eso tratamos de buscar la vida fácil y ese es el peligro, donde nos tiran piedra, nos tiran botellas, nos caen atrás y nos dan golpe…Eres de Caibarién, un municipio al norte de la central provincia de Villa Clara, por ahí hay un dicho que reza “pueblo chiquito, infierno grande” ¿lo viviste así?"Allá todo el mundo me quiere. A mí me conoce todo el mundo. La Habana, para ser una ciudad, es como más mente cerrada, allá en mi pueblo son mente abierta, nadie critica a nadie, todo el mundo te saluda como tú eres".Físicamente ¿a cuánto debe someterse una chica trans para lograr verse como la mujer que es?“Mucho sacrificio y mucha inversión: hice tratamiento láser para los vellos de la cara, me puse ácido hialurónico en la cara para feminizármela más. He tenido que tomar hormonas femeninas, cuando vivía en Rusia me operé los senos… ”Y cuando te viste después de la operación ¿qué sentiste?“Imagínate, ese era mi mayor sueño, tener mis senos. Poderme operar algún día y ponerme mis senos. Cuando yo me levanté de la anestesia, yo lloraba, como que no lo creía”.¿Qué sueños sientes que no has podido realizar por ser una chica trans?“Me gustaría mucho trabajar en un salón o tener mi propia peluquería. Cuando he ido a un salón a buscar trabajo me han dicho que no, porque mucha gente no se arregla con nosotras. Y no solo es en Cuba, viví en Rusia y en México y en todas partes me ha costado trabajo que me reconozcan como mujer a la hora de buscar trabajo, he sufrido ese rechazo y esa resistencia”.¿Te gustaría ser mamá?“Sí, claro. Yo sé que ser madre hoy en día es muy duro porque ya tienes una responsabilidad y los gustos que tú te dabas antes para ti tienes que ya dárselos al niño o a la niña, pero yo soy muy responsable desde que tengo uso de razón”.Si pudieras hablarle a esa gente que en pleno siglo XXI sigue atada a los prejuicios ¿qué les dirías?“Que abran sus mentes y sus corazones, que no juzguen a las personas sin conocerlas. Porque nosotros somos tan buenos seres humanos como cualquiera. Que nos vean como somos y como nos sentimos y que nos respeten. Y que no juzguen más, ni critiquen más, porque al final nosotros también salimos por la vagina de una mujer y tenemos muchas cosas buenas y mucho amor para entregar”.