Resulta muy habitual ver a grandes corporaciones anunciando despidos bajo el pretexto de la automatización, pero utilizar los algoritmos como excusa para recortar plantilla es una actitud "irresponsable" y "perezosa". Esa es la conclusión de Jensen Huang, quien aprovechó una visita a Singapur para cargar contra esos directivos que parecen tener demasiada prisa por vaciar las oficinas.Este rechazo a las justificaciones corporativas de moda cuenta con respaldos importantes dentro del sector, y es que hace escasos días el responsable de Google DeepMind tildó estas reducciones de "falta de imaginación". Ambas posturas evidencian un profundo hastío ante el uso oportunista que algunos gestores hacen del software para cuadrar sus cuentas a final de mes.La mentira de la productividad y los balances Hay toda una narrativa en torno a los despidos de las big tech que no dice toda la verdadResulta difícil justificar los despidos masivos apelando a un software que apenas lleva dos años y medio siendo comercialmente viable. El directivo sencillamente no entiende tanta prisa, una postura que enlaza con sus explicaciones previas sobre los temores laborales, donde aclaró que estas herramientas transforman las tareas cotidianas, pero no pueden sustituir el propósito real del trabajador.Los datos financieros avalan estas críticas, destrozando por el camino la cruda visión optimista sobre perder tu empleo que intentan vender otras corporaciones. Las estadísticas demuestran que un ochenta por ciento de las compañías que recortaron plantilla apoyándose en estos argumentos no han logrado mejorar en absoluto sus retornos económicos tras aligerar la nómina.Lo que suele ocurrir en realidad es que se precarizan las condiciones de quienes se quedan en la oficina, puesto que la mitad de estas reducciones terminan exigiendo el mismo trabajo por bastante menos dinero. Un buen ejemplo de esta improvisación es la firma Klarna, que despidió a setecientos empleados para terminar recontratándolos muy poco tiempo después.El sabotaje interno frente a las inversiones millonarias Centro de datos de OpenAI en Abilene (Texas)Toda esta amenaza constante de sustitución algorítmica acaba generando un clima insostenible que se vuelve contra la propia empresa. Varias consultoras advierten de que casi un tercio de los empleados sabotean activamente la nueva tecnología por puro miedo a perder su fuente de ingresos ante un código que ni siquiera es capaz de funcionar solo.Aunque la industria inyecte este año 725.000 millones de dólares en nuevas infraestructuras, la inversión sirve de poco si el objetivo final es vaciar los despachos. Expertos en estrategia corporativa como Marek Kosmowski recuerdan que las organizaciones competentes utilizan estos avances para acelerar procesos y mejorar el servicio, y es que la rentabilidad pasa por construir, no por recortar.