Mike Fincke llevaba cinco meses en órbita cuando, durante una cena rutinaria, ocurrió algo inesperado: dejó de poder hablar durante 20 minutos. El incidente obligó a la NASA a adelantar el regreso de la misión y volvió a poner sobre la mesa una pregunta inquietante: ¿qué ocurre si una emergencia médica sucede demasiado lejos para volver rápidamente a la Tierra?