"Hay estados que reflejan alegría o miedo": el aviso de Anthropic al Papa sobre estructuras que imitan a la neurociencia humana

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A comienzos de esta semana el Papa León XIV llevó a cabo la lectura de su encíclica Magnifica Humanitas. Se trata de un texto que, desde la solemnidad de la figura del sumo pontífice, expone los puntos de vista eclesiásticos ante cuestiones actuales y de futuro inmediato.En ella, el Santo Padre subrayó la importancia de controlar las consecuencias que la inteligencia artificial puede tener para la humanidad. Con sus palabras, León XIV reafirmó la influencia que tuvo en la elección de su nombre pontificio la figura de León XIII y el camino que este trazó durante la Revolución Industrial, anticipando así el paralelismo con el impacto que hoy puede llegar a tener la IA y su voluntad de servir como elemento unificador.Una influencia, la de la inteligencia artificial, que apunta a aspectos tan diversos y profundos que ni siquiera los representantes de los principales laboratorios son capaces de acotar. Lo que sí tienen claro, al menos en la figura de Chris Olah, cofundador de Anthropic y testigo en primera línea de la encíclica papal, es que la IA está comenzando a dar señales a los investigadores de elementos que no están entre los parámetros esperados.Olah reconoce signos de introspección en los modelos de IA https://t.co/udIVxLdid5— Chris Olah (@ch402) May 25, 2026 Expertos como Geoffrey Hinton han señalado que no existe ningún elemento que impida que las máquinas lleguen a ser conscientes de lo que sucede a su alrededor, un punto compartido por Olah. En el acto celebrado en el Aula del Sínodo, en el Vaticano, el representante de Anthropic intervino ante los asistentes y reconoció la necesidad de que los laboratorios de inteligencia artificial profundicen en el discernimiento sobre la naturaleza de los modelos de IA.Olah se sinceró y reconoció que en su labor de estudiar la estructura interna de los modelos, tanto él como sus equipos "seguimos encontrando cosas misteriosas, incluso inquietantes. Encontramos estructuras que reflejan resultados de la neurociencia humana. Encontramos evidencia de introspección".Hasta ahora, esa idea de que los modelos pudieran observar y analizar su propio mundo interior era una cuestión que pocos expertos abordaban. En su caso, Olah, no se quedó solo en mencionar lo que habían visto desde Anthropic, sino que entró en detalles al afirmar que en su investigación sobre los modelos habían reconocido "estados internos que reflejan funcionalmente la alegría, la satisfacción, el miedo, el dolor y la inquietud. No sé qué significa esto, pero creo que justifica un análisis continuo".Una confesión que vuelve a poner sobre la mesa ese debate que mira a la evolución de la inteligencia artificial y a la posibilidad de que, la propia evolución, le permita en algún punto de su recorrido contar con un aspecto similar a la consciencia. Pese a que investigaciones como la publicada en febrero por la Universidad de Cambridge destaquen que tal vez nunca podamos saber con certeza si una IA es consciente, lo cierto es que declaraciones como las de Chris Olah, cofundador de Anthropic, vuelven a poner el foco en un aspecto más a tener en cuenta en relación a la inteligencia artificial y su progreso.