Elio la presenta como una reliquia perdida en el cosmos, casi como un ser consciente flotando entre estrellas. Pero detrás de la ficción hay una realidad todavía más impactante: la Voyager 1 se aleja tanto de la Tierra que, en 2026, cada mensaje enviado tardará un día entero en llegar… y otro más en regresar. Una distancia que cambia para siempre nuestra percepción del espacio profundo.