Cuento un cuento Ticlio

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Algunas veces me han preguntado si lo que escribo es pura ficción o son casos reales. Creo que hay de ambas partes y en diferentes proporciones cada vez. Pueden haber o no vivencias propias, casos de terceros, deseos personales y sociales, ingredientes de la imaginación y de la creatividad. En el caso de Ticlio son muchas las experiencias propias que recuerdo con agrado y que uso en la historia. En 1966 cursaba el tercer año en la Facultad de Arquitectura y el tema de trabajo en el Taller de Diseño era un aeropuerto en la ciudad de Pucallpa, localidad en la selva amazónica peruana. Aproximadamente 750 Km. de carretera cruzando los Andes. La UNI nos fletó un ómnibus y allá nos fuimos. Hoy se estiman entre 16 a 18 horas de viaje, pero el nuestro duró más de 40 horas, con cantidad de anécdotas como para un cuento largo. Ya en Pucallpa (tierra roja en el idioma nativo) disfrutamos del “oriente peruano”, término desconocido en Lima. Gente amable, abierta, generosa como su propia naturaleza, desbordante en productos. Comidas únicas; el paiche, la chonta y frutas sorprendentes. Navegar por el rio Ucayali, que junto con el río Marañón forman en río Amazonas. Navegar por el lago Yarinacocha con unos atardeceres bermejos maravillosos hasta llegar al poblado de los shipibos y admirar los dibujos geométricos que realizan las mujeres sobre sus tejidos. Algo escondido entre la exuberante vegetación aparece el Instituto Lingüístico de Verano. Entidad de origen norteamericano de supuesto interés cultural y religioso, cristiano evangélico, del que se sospechan investigaciones sobre los recursos naturales de la región, por eso fueron expulsados de algunos países. En 1976 estaba desarrollando el equipamiento para la Televisión de la Central Minera de la Oroya, departamento de Junín.OpiniónTiclio Álvaro La Rosa TalleriDesde Lima son menos de 200 Km., pero hay que cruzar la cordillera de los Andes por Ticlio, a más de 4.800 msnm y el viaje puede durar unas 5 horas, siempre dependiendo del clima; lluvias, nieblas, nevadas, y también de la cantidad de camiones en el trayecto. Fueron muchos los viajes de ida y vuelta en mi camioneta VW. Sin duda los mejores viajes fueron de noche, unas con Luna llena y otras con Luna nueva. Es tal la luminosidad a esa altura que apagaba las luces y se podía ver perfectamente todo el paisaje en azul. Entre 1983 a 85 cursaba en Madrid la especialidad de Urbanista en el IEAL, uno de mis compañeros, también arquitecto, de nombre Jesús, me contaba que de joven había tenido experiencias extracorpóreas, o también llamado desdoblamiento corporal, pero que se limitó a espacios cerrados, como el de su habitación. Estas conversaciones me gustaban mucho y cada vez que había oportunidad le pedía más información. Él me dijo que llegó a tener temor al no retorno y abandonó estas experiencias. El recuerdo de estas tres experiencias o vivencias personales estructuran el argumento de este cuento que se desarrolla en territorios peruanos, casi nada de la costa, pero sí la sierra y la selva. Es un monólogo, de un personaje sin nombre, pero que al estar en primera persona se podría pensar que es autobiográfico, pero no es así y lo advierto al inicio del texto. Las constantes referencias del amigo a Koni – Jesús – Ángel, da la sensación de que también él nos habla. El cambio de nombre del protagonista tiene esta explicación; Koni significa anguila en su idioma nativo shipibo-conibo, por comportamiento movido, escurridizo. Luego, cuando es captado por la religión cristiana le ponen Jesús, pero que también es el nombre de mi amigo y quiero que figure en el cuento como un homenaje hacía él. Mi amigo Jesús abandona esas experiencias extracorpóreas, así que no lo quiero comprometer con el final y se lo cambio a Ángel porque sé que va a volar. Todas las personas tenemos diferentes experiencias a lo largo de nuestras vidas, pero hay dos experiencias que tendremos todos por igual, nacer y morir. En este cuento, la muerte, quiero decirlo de otro modo también frecuente, “pasa a mejor vida”. La intriga existencial que da a luz a la filosofía y por ende a las religiones con sus divinas promesas que te llevarían a conocer La Verdad, es lo que pasa con Ángel que pasa a mejor vida. Si ha sido capaz de dejar su cuerpo e integrarse en el cosmos, ¿qué sentido tiene regresar?