Al hablar sobre óptica cuántica, cabe destacar que los físicos dependen casi por completo de los láseres. Para crear protones entrelazados o correlacionados, necesitan un control absoluto de la luz, algo que normalmente consiguen mediante un proceso llamado conversión paramétrica descendente espontánea. Lo que hacen es apuntar un láser muy preciso hacia un cristal especial. Como esto exige una iluminación extremadamente estable, la comunidad científica siempre dio por sentado que usar algo como la luz del Sol era simplemente imposible.Las cosas han cambiado. Hace poco se descubrió que para que ocurra este proceso no hace falta una luz que sea lo más estable posible. En este punto, los investigadores se hicieron la siguiente pregunta: ¿y si pudiéramos usar la luz solar directa como fuente cuántica? Ahora bien, del dicho al hecho hay un trecho. Trabajar con el Sol no es fácil; no solo se mueve a lo largo del día, sino que las nubes y la atmósfera hacen que su brillo cambie constantemente. Para un experimento cuántico, donde la alineación milimétrica lo es todo, estas fluctuaciones son una pesadilla. Aun así, hacer el esfuerzo vale la pena. La luz del sol tiene una gran ventaja: es gratis y no necesita enchufes. Esto la convierte en una opción muy atractiva para desarrollar tecnologías cuánticas en lugares aislados o incluso en el espacio.La búsqueda de alternativas más simples y accesibles para la óptica cuánticaEsquema del dispositivo experimental creado para la obtención de imágenes fantasma mediante luz solarUn grupo de investigadores de la Universidad de Xiamen, dirigidos por Wuhong Zhang y Lixiang Chen, decidió probar si esto era posible y publicaron los resultados en la revista Advanced Photonics. Para el experimento usaron un seguidor solar automático, muy parecido a lo que usan los grandes telescopios, para atrapar la luz del día y canalizarla a través de una fibra óptica de 20 metros. El cable llevaba la luz directo a un laboratorio a oscuras, donde terminaba iluminando un cristal no lineal de PPKTP.Contra todo pronóstico, y a pesar del vaivén de la luz exterior, el sistema funcionó y produjo pares de fotones bien correlacionados. Para poner a prueba la calidad de estos fotones, los investigadores decidieron realizar una "imagen fantasma". Esta técnica no fotografía el objeto directamente, sino que reconstruye su silueta aprovechando la correlación entre los fotones. El resultado fue bastante revelador: lograron una nitidez del 90,7 %, una cifra muy cercana al 95,5 % que se obtiene usando un láser convencional en las mismas condiciones. Cómo funciona un láser y 5 cosas que no sabías de ellos Durante las pruebas, el equipo empezó proyectando una doble rendija y luego se atrevió con una figura bidimensional más compleja que llamaron rostro fantasma. Lo curioso es que el espectro tan amplio que tiene la luz del Sol resultó ser una ventaja dentro del cristal, ayudando a que los fotones se emparejen de manera eficiente. Para compensar los cambios de luz a lo largo del día, simplemente dejaron el sistema recolectando datos durante más tiempo, lo que ayudó a limpiar el ruido y a estabilizar la imagen. Todo esto demuestra que es posible generar luz cuántica de manera totalmente pasiva, sin depender de pesados equipos láser ni de un suministro eléctrico constante. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer para mejorar la velocidad de captura y la definición de las imágenes, este avance abre una vía interesante para llevar la tecnología cuántica a entornos donde instalar un laboratorio sea inviable..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }