Quizás haga demasiado tiempo de aquella mentira solemne de que convenía derribar el antiguo colegio Juan José Baquero, con más de dos siglos de antigüedad, para construir en su solar de 1.530 metros cuadrados un modernísimo edificio que albergara la nueva plaza de abastos y un parking subterráneo de 110 plazas.O no tanto, porque el histórico edificio fue víctima de la piqueta en septiembre de 2009, va a hacer ahora 17 años, los mismos que lleva ese solar como una picadura urbanística en pleno centro del municipio de Los Palacios y Villafranca, en la provincia de Sevilla; como un aparcamiento alternativo a todo aquel sueño que se aguó como todo lo que parecía sólido antes de la crisis financiera de 2008 y antes de que cayera el gobierno del PSOE que llevaba un cuarto de siglo gobernando el pueblo con holgura sin sospechar que iba a ser la última vez.Pero como tantos palaciegos habían oído este y otros proyectos de manera tan machacona durante aquella época, hasta el punto de parecer seguro que el pueblo iba a contar con hasta tres aparcamientos subterráneos y al cabo de 17 años sigue sin ninguno –a pesar del caos circulatorio de cada atardecer-, lo cierto es que hoy en día el anuncio del alcalde, Juan Manuel Valle (IP-IU), de que ahora se va a construir un moderno edificio en este mismo solar para albergar la nueva plaza de abastos y otras dependencias públicas se ha tomado con toda la relatividad que cabe esperar cuando se ha anunciado tantas veces que viene el lobo.Algunas de las placeras que actualmente tienen abiertos puestos en la plaza de abastos palaciega, en la jornada de participación ciudadana del martes.- Pero es que el lobo trae dinero “y esta vez tiene que hacerse sí o sí”, insiste el regidor palaciego, que este pasado martes organizó unas jornadas participativas para aportar ideas antes de que se licite la redacción del proyecto –lo que se hará antes de que finalice este año- y antes de que pueda licitarse la construcción del edificio, que deberá estar terminado antes de 2029.A las jornadas de participación ciudadana asistieron una decena de placeras y el propio alcalde, que acudió con la delegada de Agenda Urbana y Fondos Europeos, María Luisa Amuedo, y la coordinadora municipal de Urbanismo, Paqui Arias, quienes insistieron en que nada hay fijado aún y que la voluntad municipal es incorporar las ideas de las comerciantes de la actual plaza de abastos antes de que ningún arquitecto diseñe nada, porque se espera que ellas –carniceras, pescaderas, fruteras y floristas- sean las que subrayen qué tipo de plaza de abastos desean. Las 13 coinciden en un deseo generalizado: “que la nueva plaza se llene y nos permita vivir de nuestro negocio como lo hace esta”, insisten mientras se imaginan en el nuevo complejo de dos plantas y aparcamiento subterráneo para el que ya hay destinados cuatro millones de euros de los 10,6 que invertirá el Ayuntamiento gracias al Plan de Actuación Integrado que ya cuenta con una financiación de fondos Feder (de Europa) de nueve millones de euros. El resto -1,6 millones- lo aportará el propio Ayuntamiento. Y de momento ya se sabe que cuatro millones van a ir destinados a la construcción del moderno edificio en el solar del antiguo colegio público J.J. Baquero. De esa cantidad tan generosa, los primeros 300.000 euros irán destinados a la redacción del proyecto.Los dueños de la floristería La Plaza, en plena faena.- Al menos a las placeras las convence que esta vez sí se construirá la nueva plaza de abastos el hecho de que la financiación principal procede de Europa y ya existe un calendario estricto de actuación. Pero, ya puestos, se preocupan porque el proyecto resulte eficiente. “La salida del parking debería dar a la propia plaza para que todo el mundo pasara por allí, claro”, señala el dueño de la floristería, Francisco, y añade su esposa, copropietaria: “Lo importante es que el trasiego de gente no decaiga, que el lugar sea atractivo, que cuente con una cafetería. Desde luego seguirá estando en un sitio muy céntrico y de paso”.300 años de aquel rico ilustradoLa nueva ubicación de la plaza de abastos se sitúa a cien metros de distancia de la actual, en la confluencia de dos arterias principales que ya lo eran cuando el antiguo colegio Juan José Baquero se inauguró aquí gracias a la fundación que llevaba su nombre el año de la Revolución Francesa, 1789: la calle Real de Villafranca y la que empezó a llevar el nombre del benefactor, Juan José Baquero, un ilustrado vinculado a la Real Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País que había hecho fortuna en la ciudad de Cádiz gracias a los negocios con América. El fundador, hijo de Carlos Baquero y Dominga Rodríguez, había nacido en 1727, con lo que estamos a las puertas del significativo 300º aniversario de su nacimiento.En aquella época, hace ya casi dos siglos y medio, el colegio se ubicó en el límite de los dos pueblos existentes antes de su unión: Villafranca de la Marisma, por un lado, y Los Palacios, por otro, que habrían de ser uno solo a partir de 1836. De hecho, la intención de Baquero en su propio testamento fue que la fundación escolar perdurara en la formación de los niños y se hiciera cargo del salario de los maestros, como relató el escritor local Francisco Caballero Galván en un librito publicado en 1989, en el bicentenario de aquella fundación, que sirvió para rescatar la memoria de este rico palaciego y su legado, porque poco se sabía hasta entonces de este insólito personaje más allá de lo recopilado por el primer párroco del siglo XX en Santa María Blanca, Andrés Bellido, y uno de los maestros más carismáticos durante el franquismo, José María Villar.El caso fue que por aquel colegio fundado por un benefactor hijo del pueblo habría de pasar incluso el escritor palaciego Joaquín Romero Murube, tal y como lo testimonia en su obra cumbre, Pueblo lejano, al dedicar uno de sus capítulos precisamente a la escuela que el luego alcaide de los Reales Alcázares de Sevilla recordaba como tantos otros miles de palaciegos incluso después de la reforma del edificio a mediados del siglo XX, es decir, como “un largo salón, precedido de un patio y un corredor larguísimo que venía desde la calle”, con la diferencia de que aquel largo salón se había compartimentado en aulas. La descripción literaria de Romero Murube habría de constituir uno de los azulejos del recorrido literario sobre el libro que escalona el pueblo gracias al proyecto ideado por el maestro Claudio Maestre tantos años después y que todavía permanece frente al colegio derribado: “Nos agrupaban por edades. Los mayores aprendían las cuatro reglas y elementos de Geografía e Historia Sagrada. Los medianos, el Catón. Los chiquiliacuatros, cartilla, curvas y palotes y cantar el Padre Nuestro. Los tres grupos en rincones distintos, pero gritando todos a una vez y a pleno pulmón”. Maestros inolvidablesPor aquellas aulas, como docentes, habrían de pasar algunos de los maestros más carismáticos y luchadores que la memoria colectiva eternizaría bautizando varias calles de la localidad: Santiago Heras o Diego Llorente, e incluso alguno que otro más olvidado como Arsenio Martínez -que tanto habían hecho para que los muchachos más aventajados pudieran sacar el Bachillerato aun sin la existencia de un instituto todavía-, y tantos años después, algunos de sus propios alumnos, que se convirtieron a su vez en maestros, como Emilio Algarín o Ismael Perea, luego concejal de Urbanismo justo en la época previa al derribo del edificio.La parcela del antiguo colegio Baquero donde se levantará el moderno edificio es un improvisado aparcamiento desde hace casi 20 años.- El día de septiembre de 2009 en que se inició la destrucción del colegio, que ya había dejado de serlo a comienzos de siglo y se había convertido en un centro formativo multifuncional que conservaba intacto el edificio, se presentaron a pie de picota el alcalde de entonces, Antonio Maestre, y su concejala de Urbanismo, Rosario Gavira, para celebrar el comienzo de aquellos trabajos como un triunfo del desarrollo local. Ni ellos mismos habrían de imaginar entonces los años que le esperaban al solar resultante para ser lo que ha sido desde entonces: un improvisado aparcamiento regido por gorrillas entre el castizo barrio del Plaíllo y el centro histórico. Muchos de los antiguos alumnos que han pasado por aquí durante tantos años eran perfectamente capaces de indicarles a sus hijos o nietos la ubicación exacta de su pupitre, ahora descontextualizada en medio de tantos coches aparcados o junto a algún contendor de basura.Fue en febrero de 1960, y por orden del Ministerio de Educación de entonces, cuando el edificio del colegio se enajenó mediante subasta pública a favor del Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca, que pagó por él la cantidad de 242.123 pesetas, lo que hoy serían 1.455 euros. Desde entonces, el colegio J.J. Baquero, gracias al notable crecimiento de población, tuvo que contar con otros dos edificios para albergar un número creciente de alumnos que no cabían en sus antiguas instalaciones, y así fue como también formaban parte del J.J. Baquero los edificios del futuro colegio Palenque, que estos días celebra los 25 años de su “independencia” y del llamado popularmente llamado “Instituto Viejo”, el Instituto Libre Adoptado en el que estudiaron durante un tiempo los primeros bachilleres.Ahora sí, gracias a EuropaEn el primer encuentro de una jornada de participación ciudadana convocado por el propio Ayuntamiento palaciego para avanzar el diseño del futuro proyecto de la plaza de abastos apenas, celebrado este martes en la Casa de la Cultura, apenas participó una veintena de personas, pues solo fueron las placeras actuales y algunos de los presidentes de las cooperativas agrícolas, pero este primer acto se pintó ya desde el Consistorio como la antesala para construir “un espacio clave en la vida económica y social del municipio” que desde luego podría albergar otros usos que la propia ciudadanía propone como la sede de la Radio Televisión Local, del Opaef (el organismo de recaudación de impuestos de Diputación, ahora tan lejano) o determinados servicios sociales.La vieja plaza de abastos de Los Palacios no se ajusta ya a las necesidades actuales de la localidad.- El alcalde destacó que el municipio ha conseguido por primera vez acceder a subvenciones procedentes de fondos europeos, logrando una financiación de 9 millones de euros para desarrollar distintos proyectos municipales valorados en 10,6 millones de euros. Dentro de esas actuaciones se encuentra la futura Plaza de Abastos, cuya inversión prevista alcanzará los 4 millones de euros. Juan Manuel Valle señaló en que el proyecto cuenta con financiación garantizada, al estar cofinanciado por la Unión Europea y con el visto bueno del Ministerio de Hacienda, y con voluntad política. Asimismo, insistió en “la importancia de escuchar a quienes trabajan y desarrollan su actividad en torno al mercado municipal para definir aspectos fundamentales del futuro diseño, como el número de puestos, su distribución, los espacios comunes o la posible incorporación de servicios complementarios”. “Queremos una plaza de abastos moderna, útil y práctica, que dé respuesta tanto a la ciudadanía como a quienes desarrollan allí su actividad diaria”, señaló el alcalde, quien también puso en valor la oportunidad que representan los fondos europeos para impulsar una transformación urbana y la modernización de infraestructuras en el municipio. La jornada del martes concluyó con el compromiso municipal de seguir recogiendo en los próximos meses propuestas e ideas para incorporarlas en la redacción del proyecto. “Soy consciente de que solo nos creeremos que el edificio de la nueva plazo de abastos va a ser una realidad cuando veamos las primeras máquinas de la obra”, reconoció el alcalde.