Las manos de la diosa Cata

Wait 5 sec.

Los focos apuntaban a la alegría desbordante de Ewa Pajor. La delantera polaca, la mejor de Europa en ese estimulante oficio de rematadora del área, había perdido cinco finales de Champions. Hasta que este sábado en Oslo y después de que el pie le traicionara dos veces, mandó a la porra a sus demonios (los que trajo del Wolfsburgo para traérselos al Barça en la final de Lisboa) con un par de goles que le dieron por fin la paz. Luego, ya podía hartarse a llorar. Pero también había que detenerse en el éxtasis de Salma Paralluelo, azotada sin piedad durante meses porque había quien pensaba que nunca sería la misma tras su lesión. Pere Romeu confió cuando nadie lo hacía, le ofreció la titularidad sin importarle la incertidumbre del primer acto, y Salma tuvo su epifanía. Arrebatadora con sus dos zapatazos en un epílogo de ensueño, demostró que el fútbol puede ser muy puñetero, pero también justo.Seguir leyendo....