La desesperación de una familia de La Línea que no encuentra alquiler: tienen tres hijos menores, dos de ellos con necesidades especiales

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Un matrimonio de La Línea lleva casi cuatro años en el mismo piso. Paga 550 euros de alquiler y con luz y agua llega a unos 650 euros al mes. Entre los dos adultos de la familia ingresan 2.000 euros. Con esfuerzo, llegan. El problema es que en octubre tienen que irse: el propietario necesita la vivienda. Y los alquileres que encuentran ahora ya no cuestan 550 euros, sino que están entre 900 y 1.000 euros. Y las cuentas no salen.Ella tiene 28 años y trabaja como limpiadora. Él tiene 30 años y es pizzero. Tienen tres hijos de nueve, cinco y tres años. El mayor tiene TDAH. El mediano, de cinco años, tiene trastorno del espectro autista con un 45% de discapacidad reconocida. Una familia trabajadora, sin deudas, sin voluntad de saltarse ninguna norma, que lleva meses buscando vivienda y topándose siempre con la misma pared: el mercado del alquiler les ha cerrado todas las puertas.Contratos indefinidos, avales, fianzas de cuatro meses y el rechazo a familias con niñosCuando aparece alguna vivienda que podría encajar económicamente, los requisitos la hacen inalcanzable. Les piden contrato indefinido, entre tres y seis nóminas, aval bancario, fianzas de tres o cuatro meses, comisión de agencia y, en muchos casos, directamente se rechaza a familias con niños. "No queremos ocupar. No queremos dejar de pagar. No queremos vivir en la ilegalidad. Queremos hacer las cosas bien. Pero haciendo las cosas bien también nos estamos quedando fuera", denuncia el matrimonio.La situación está pasando factura dentro de casa. La madre tiene diagnosticado un trastorno de ansiedad generalizada y la pareja reconoce estar "hundida". Viven contando los meses que faltan para octubre mientras ninguna solución aparece en el horizonte. Han empezado a mirar viviendas en otros municipios, no por elección, sino porque en su zona no hay nada asumible. Eso significaría cambiar a sus hijos de colegio, romper sus rutinas y sacarlos del entorno donde están progresando. Para su hijo de cinco años, con trastorno del espectro autista, ese cambio brusco podría desencadenar una crisis: necesita estabilidad, rutina, los mismos profesores, los mismos compañeros.Una petición a la Junta: regulación del alquiler y más vivienda socialFrente a esta situación, la familia ha lanzado una petición pública a través de change.org dirigida a la Junta de Andalucía y a la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda para que actúen de forma urgente. Sus demandas son concretas: regulación del precio del alquiler para frenar los precios abusivos que están expulsando a familias trabajadoras del mercado, más vivienda social y protegida, control sobre las fianzas y los meses de adelanto exigidos, y medidas reales que faciliten el acceso a una vivienda digna."No estamos pidiendo comodidad. Estamos pidiendo estabilidad mínima para nuestros hijos", señalan. Y añaden: "No queremos que nos regalen nada. Queremos pagar un alquiler razonable, acorde a nuestros ingresos, y poder criar a nuestros hijos con dignidad". Su historia, advierten, no es excepcional. "Hoy somos nosotros. Mañana puede ser cualquier familia, cualquier persona joven o cualquier padre o madre que vea cómo su casero recupera la vivienda y el mercado le cierra todas las puertas. Un hogar digno no es un lujo. Es un derecho. Y nuestros hijos lo merecen".