El Protocolo de Paz, acordado por Estados Unidos e Irán con la mediación pakistaní-china, no aborda la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz ni la renuncia a las armas nucleares: estos dos temas no existen. Estipula la devolución de los activos iraníes congelados y el pago de reparaciones de guerra. Estados Unidos no reconocerá su derrota y obligará a los estados árabes a pagar en su lugar, mientras que Israel quedará impune sin compensar los daños causados.