Zagreb tiene el primer robotaxi comercial de Europa: 10 coches sin conductor, tecnología china y una startup croata detrás

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Si viajas a San Francisco o a Shanghái, dar una vuelta en un robotaxi es casi una atracción turística. En Europa, hasta esta semana, era ciencia ficción regulatoria. Zagreb acaba de cambiar eso. Lo cuenta Eva R. de Luis en Xataka este 23 de mayo de 2026: la capital croata se ha convertido en la primera ciudad de la Unión Europea con un servicio comercial de robotaxis al que puede acceder cualquier persona. No es un piloto cerrado. No es una prueba interna. Es un servicio de pago, abierto al público, sin conductor al volante.Lo irónico —y lo significativo— del asunto es que el cerebro tecnológico detrás del hito europeo es chino.Verne, Pony.ai y los 10 coches que cambian el mapaEl servicio lo opera Verne, una startup croata surgida del ecosistema de Rimac Group —la empresa de supercoche eléctrico que ya es referente mundial en electrónica de alto voltaje—. Para la aventura del robotaxi, Verne se ha aliado con dos socios estratégicos: Pony.ai, empresa china de conducción autónoma que cotiza en Nasdaq, y Uber, que gestionará la integración en su plataforma en fases posteriores.La flota inicial son 10 vehículos eléctricos Arcfox Alpha T5, del fabricante chino BAIC. Cada unidad lleva el sistema de conducción autónoma de séptima generación de Pony.ai, equipado con 34 sensores: 14 cámaras, 9 LiDARs y 4 radares. La combinación permite detectar objetos en un radio de hasta 650 metros y adaptarse en tiempo real al tráfico urbano. En abril de 2025, TechNode informó de que Pony.ai había conseguido reducir el coste de su stack de conducción autónoma en un 70% frente a generaciones anteriores, lo que hace posible desplegar flotas rentables a escala sin subvenciones públicas.El funcionamiento del servicio es sencillo: solicitas el viaje desde la app de Verne —pronto también desde Uber—, el vehículo llega solo, desbloqueas la puerta desde el móvil y llegas a tu destino sin ningún humano al volante. La flota cubre el centro de Zagreb, el barrio de Novi Zagreb y el aeropuerto de la ciudad, en horario de 07:00 a 21:00. El objetivo es extender la cobertura a toda la ciudad conforme la operación gane rodaje.¿Por qué Zagreb y no Berlín, París o Madrid?La pregunta es legítima. Alemania es el motor de la industria automovilística europea. Francia tiene uno de los marcos regulatorios tecnológicos más activos del continente. España lleva años hablando de pruebas de vehículos autónomos. ¿Por qué una ciudad de 800.000 habitantes en los Balcanes se adelanta a todas?La respuesta tiene dos capas. La primera es regulatoria: Europa ha estado enredada en marcos normativos fragmentados y en una postura conservadora frente a los vehículos autónomos que ha desincentivado la inversión y la experimentación. Croacia, como muchos países más pequeños de la UE, tiene más agilidad regulatoria al tener menos infraestructura burocrática que defender. La segunda capa es estratégica: Verne es una apuesta local con respaldo del ecosistema Rimac, y Pony.ai —que buscaba un mercado europeo de entrada— encontró en Zagreb el socio y el entorno regulatorio adecuados.Mientras Europa debatía, el mundo avanzaba. Waymo opera desde hace años en varias ciudades estadounidenses y tiene planes de expandirse a Londres antes de finales de 2026. En China, flotas de cientos de robotaxis de Baidu y otros actores operan en Shanghái y Guangzhou. Los robotaxis de Baidu en Pekín ya circulaban sin conductor de asistencia desde 2021. En diciembre de 2025, China concedió las primeras certificaciones de conducción autónoma de Nivel 3 de la historia para coches de pasajeros. Waymo y Zeekr llevaban años construyendo el primer taxi autónomo sin conductor para el mercado estadounidense. Europa miraba y tomaba notas.Zagreb ya no mira.El elefante en la habitación: el cerebro es chinoVerne es una startup croata. Uber es americana. Pero el sistema de conducción autónoma y los vehículos son chinos. Eso no es un detalle menor en el contexto geopolítico de 2026, cuando la UE lleva dos años analizando las implicaciones de seguridad de la tecnología china en infraestructuras críticas —desde redes 5G hasta satélites de telecomunicaciones.Un robotaxi recoge datos masivos de su entorno: mapas detallados de las calles, patrones de tráfico, información sobre infraestructuras. El sistema de Pony.ai procesa esa información a bordo. Quién tiene acceso a esos datos, dónde se almacenan y bajo qué legislación son preguntas que el anuncio de Verne no responde y que los reguladores europeos tendrán que plantear antes de que el modelo se escale a las otras 11 ciudades de la UE, el Reino Unido y Oriente Medio con las que Verne dice estar ya en conversaciones.Si el servicio funciona bien en Zagreb —si los 10 coches demuestran ser seguros y escalables—, esta ciudad se convertirá en el referente regulatorio y operativo para el resto del continente. Y si ese referente está construido sobre tecnología china, la conversación sobre soberanía tecnológica en el transporte europeo tendrá que empezar mucho antes de lo que muchos anticipaban.Mi valoraciónHe cubierto suficientes «primeras veces» en tecnología como para no dejarme llevar por el simbolismo del titular. Un robotaxi en Zagreb no cambia el transporte europeo de la noche a la mañana: diez coches en una ciudad mediana son una prueba de concepto, no un sistema operativo. Lo que sí cambia es la narrativa. Europa ya no puede decir que los robotaxis comerciales son un problema del futuro que habrá que regular «a su debido tiempo». El futuro llegó a Zagreb el 23 de mayo de 2026 con 34 sensores por coche y un conductor ausente.Lo que más me convence del análisis es la elección de Pony.ai como socio tecnológico: es una empresa que ha reducido el coste de su stack en un 70% en un año, que cotiza en mercados internacionales y que tiene decenas de millones de kilómetros recorridos en condiciones de tráfico real en China. No es un experimento de laboratorio.Lo que más me preocupa es exactamente lo que más me convence: el origen de la tecnología. En un momento en que la UE está regulando activamente la presencia de tecnología china en sectores críticos, importar la autonomía vehicular desde Pekín levantará preguntas que tendrán que responderse si el modelo escala. La pregunta a 12 meses no es si Zagreb funciona —tengo pocas dudas de que lo hará—, sino si ese modelo puede exportarse al resto de Europa sin que la discusión sobre soberanía de datos lo bloquee.Madrid planea iniciar sus propias pruebas de robotaxis antes de finales de 2026. Llegará, como de costumbre, un poco después. Pero ahora tendrá un referente en Zagreb al que mirar, lo que puede acelerar el proceso. A veces la competencia intraeuropea es más útil que cualquier regulación.Preguntas frecuentes¿Cómo se pide un robotaxi en Zagreb?A través de la app de Verne: introduces tu destino, el vehículo llega de forma autónoma y desbloqueas la puerta desde el móvil. No hay conductor. En fases posteriores, el servicio se integrará también en la app de Uber. La cobertura actual es el centro de Zagreb, el barrio de Novi Zagreb y el aeropuerto, en horario de 07:00 a 21:00.¿Qué tecnología usan los robotaxis de Zagreb?Cada vehículo es un Arcfox Alpha T5 eléctrico del fabricante chino BAIC equipado con el sistema de conducción autónoma de séptima generación de Pony.ai: 34 sensores en total, 14 cámaras, 9 LiDARs y 4 radares, con capacidad de detección de objetos a 650 metros de distancia. El sistema puede detectar y reaccionar al tráfico urbano en tiempo real.¿Por qué la tecnología es china si el servicio es europeo?Pony.ai, el proveedor del sistema de conducción autónoma, es una empresa china que cotiza en Nasdaq. Es uno de los líderes mundiales en tecnología de robotaxi, con decenas de millones de kilómetros recorridos en China. La startup croata Verne, surgida del ecosistema de Rimac Group, eligió a Pony.ai como socio tecnológico en parte porque la compañía había conseguido reducir el coste de su sistema en un 70%, lo que hace viable el negocio a escala reducida sin depender de subvenciones públicas.La noticia Zagreb tiene el primer robotaxi comercial de Europa: 10 coches sin conductor, tecnología china y una startup croata detrás fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.