Japón acaba de dar un paso importante en la carrera por los vuelos hipersónicos. Científicos de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón, junto a investigadores de las universidades de Waseda, Tokio y Keio, han conseguido completar la prueba de combustión en tierra de un motor ramjet diseñado para volar a Mach 5. El proyecto no busca solo velocidad, sino superar uno de los mayores desafíos de la ingeniería aeroespacial actual: lograr que la estructura de la aeronave y su sistema de propulsión funcionen bajo condiciones extremas.Los ensayos se realizaron en el Centro Espacial de Kakuda, en la prefectura de Miyagi. Allí simularon las condiciones reales de un vuelo a cinco veces la velocidad del sonido, en un entorno donde la fricción con el aire eleva las temperaturas externas hasta rozar los 1.000 grados. Mantener el control en este escenario es sumamente complejo. No obstante, el escudo térmico del prototipo demostró su efectividad al proteger su interior, permitiendo que los sistemas electrónicos y de control siguieran funcionando.El reto de fusionar motor y fuselaje a velocidades extremasRender de un avión hipersónico de JAXADiseñar una aeronave con un motor de este tipo no es nada fácil. A diferencia de los aviones convencionales, a velocidades hipersónicas el fuselaje y el motor alcanzan temperaturas mucho más altas. Además, las ondas de choque que se forman alrededor de la aeronave alteran directamente la entrada de aire al motor, y cualquier variación en la potencia afecta de inmediato a la estabilidad de todo el conjunto. Tras analizar el comportamiento térmico y medir los gases de escape de este motor alimentado por hidrógeno, el equipo ya contempla montar el prototipo en un cohete de sondeo para realizar una prueba de vuelo real. China logra lo impensable: volar un avión con el mayor motor de hidrógeno jamás construido La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón prevé que este tipo de motores podría permitir viajes desde dicho país a Estados Unidos en apenas dos horas, reduciendo significativamente los tiempos actuales. Además, la investigación podría abrir una puerta al desarrollo de aviones espaciales capaces de alcanzar el límite de espacio, a unos 100 kilómetros de altitud. Ahora bien, todavía queda camino por recorrer. Como es lógico, seguirán poniéndolo a prueba..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }