Ahora que Galicia entra en modo fiesta y que de mayo a septiembre se abre la frontera del ocio al aire libre, recuerdo la frase que tanto se decía en las verbenas de antes: «¿Estudias o trabajas?» Era el salvoconducto para adentrarse más allá del intercambio de miradas. Por supuesto, antes de nada, había que lograr que la persona aceptase bailar contigo: le tocabas el hombro, esperabas y cuando se giraba, su gesto era parecido al del César sentenciando al esclavo en el circo; si te rechazaba, su negativa solía ser displicente y te daba la espalda sin remordimientos, pero si aceptaba bailar comenzaba entonces una carrera contrarreloj de solo tres minutos en los que tenías que lograr que vuestra... Ver Más