La desaparición de María, una menor de 13 años vista por última vez este pasado lunes a la salida del IES Ítaca de Tomares (Sevilla), ha tenido un desenlace favorable después de que la joven haya sido localizada junto a Leire, otra adolescente que también llevaba más de 24 horas fuera de su domicilio. La noticia ha llevado tranquilidad a familiares y amistades tras horas de angustia e inquietud. La propia familia de María confirmó que ambas menores habían aparecido sanas y salvas, poniendo fin a una búsqueda marcada por la difusión masiva de imágenes y mensajes en redes sociales. Durante toda la jornada de este martes, distintas asociaciones y colectivos ciudadanos habían difundido llamamientos para intentar localizar a la adolescente, cuya desaparición había activado varias alertas de búsqueda.La colaboración ciudadana volvió a ser determinanteA lo largo de la tarde, varias personas contactaron con el entorno familiar para comunicar que las dos jóvenes habían sido vistas en el Metro de Sevilla. Esa información permitió orientar las gestiones para dar con su paradero y facilitó que ambas fueran finalmente localizadas. El caso volvió a evidenciar el importante papel que desempeña la colaboración ciudadana en situaciones de desaparición.Aunque el episodio terminó sin consecuencias graves, este tipo de casos suele generar una gran inquietud social debido a la vulnerabilidad de los adolescentes y a la rapidez con la que se difunden las alertas de búsqueda. Las desapariciones de menores, especialmente en edades tempranas, activan de inmediato protocolos policiales y mecanismos de coordinación entre familiares, asociaciones y fuerzas de seguridad.El aumento de desapariciones temporales preocupa a los expertosLos especialistas recuerdan que muchas desapariciones de adolescentes suelen resolverse en pocas horas o días y, en numerosos casos, están relacionadas con conflictos familiares, problemas emocionales, situaciones de presión social o decisiones impulsivas propias de la edad. También influye el uso intensivo de redes sociales y la facilidad para desplazarse sin comunicar el destino a sus familias.Las autoridades insisten habitualmente en la necesidad de actuar con rapidez ante cualquier desaparición y evitar minimizar las primeras horas de ausencia. La pronta denuncia, la difusión controlada de la información y la colaboración ciudadana continúan siendo factores decisivos para resolver este tipo de situaciones, como ha ocurrido en el caso de María y Leire, cuya desaparición finalmente quedó en un gran susto con final feliz.