Mientras los madridistas se preguntan (sin demasiadas dudas) quién será en unos días su presidente y los colchoneros temen los cada vez más pertinaces rumores que circulan sobre Julián Álvarez, Vallecas ignora las cuitas de sus poderosos vecinos y se engalana para la noche más importante de su historia. Se podría matizar que es la noche más importante en clave futbolística, pero no hay forma de disociar el populoso barrio del sureste de Madrid de un Rayo Vallecano que ejerce como su mejor y más genuino embajador en el mundo.Seguir leyendo....