Donald Trump decidió intervenir en la prematura campaña electoral brasileña. No lo hizo con un respaldo explícito a Flávio Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha. El presidente de Estados Unidos evitó avalarlo públicamente cuando lo recibió en la Casa Blanca. Pero no hizo más que reforzar su candidatura en un momento crítico al complacer un pedido de Bolsonaro hijo y clasificar como organizaciones terroristas a las bandas criminales Comando Vermelho (CV) y Primeiro Comando da Capital (PCC). Luiz Inacio Lula da Silva, quien había estado con el propio Trump tres semanas atrás, y todo parecía ser armonioso entre ellos, no ocultó su malestar. El presidente de Brasil nunca dejó de admitir que el CV y el PCC ejercen el terror contra las poblaciones periféricas de las grandes ciudades mediante la violencia y también han pasado a intervenir en la economía "legal", donde lavan dinero proveniente de sus actividades. Sin embargo, Lula reivindicó la decisión soberana del gigante sudamericano en el combate contra esos grupos que se han iniciado en Río de Janeiro y San Pablo, respectivamente, para luego ramificarse por varios estados y los países vecinos.Seguir leyendo....