El eco más profundo del universo acaba de confirmar una de las ideas más extrañas de Stephen Hawking. LIGO escuchó una colisión cósmica que parecía imposible de comprobar hace apenas una década

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Dos agujeros negros chocaron en algún rincón remoto del cosmos y liberaron una onda gravitacional tan poderosa que atravesó el universo entero hasta llegar a la Tierra. La señal, detectada por LIGO con una precisión sin precedentes, permitió confirmar por primera vez una ley propuesta por Stephen Hawking hace casi medio siglo: la superficie total de un agujero negro jamás puede disminuir.