El sistema ASASSN-21qj mostró primero un intenso brillo infrarrojo y después un oscurecimiento prolongado que desconcertó a los investigadores. Ahora, un estudio publicado en Nature plantea una hipótesis extraordinaria: dos exoplanetas helados podrían haber chocado violentamente, liberando enormes cantidades de calor y dejando una gigantesca nube de escombros orbitando alrededor de su estrella.