Durante más de dos años, Isabel Martínez, una joven adolescente de 16 años, convivió con un grave trastorno de la conducta alimentaria y un cuadro depresivo que, según denuncia su familia, fue empeorando progresivamente sin que se activaran las medidas necesarias para protegerla. Sus padres aseguran que alertaron en numerosas ocasiones sobre la situación de la menor, marcada por conductas autodestructivas y un deterioro psicológico cada vez más evidente. Incluso, sostienen que la propia adolescente llegó a pedir ayuda directamente ante la gravedad de su estado.La familia mantiene que Isabel cumplía todos los requisitos para ser ingresada de urgencia y considera que no se aplicaron correctamente los protocolos de prevención del suicidio. Apenas tres días después de su última visita médica, la joven se escapó por la ventana de una segunda planta y terminó precipitándose al vacío. Sus padres creen que no se hizo "todo lo posible" para ofrecerle una atención adecuada y denuncian graves carencias en la asistencia pública de salud mental, especialmente en el tratamiento de trastornos alimentarios y casos psiquiátricos complejos. También relatan que, desbordados por el empeoramiento de su hija, acudieron a centros privados donde encontraron listas de espera de entre seis y ocho semanas para una primera consulta.Un día marcado para siempre en el dolor de una familiaEl 28 de mayo de 2022 quedó grabado para siempre en la vida de la familia de Isabel. La joven falleció tras precipitarse desde una segunda planta después de atravesar la referida compleja situación personal marcada por la anorexia y la depresión. En un primer momento, sus padres creyeron que se trataba de un suicidio, aunque posteriormente descubrieron una serie de circunstancias que añadieron otra perspectiva a lo ocurrido aquella noche.Según relataron sus familiares, tres hombres habrían contactado con la menor a través de Instagram y la habrían convencido para abandonar su domicilio. Los padres sostienen que los hombres la esperaban en la calle cuando se produjo el suceso y decidieron denunciarlos por presunta omisión del deber de socorro e inducción de menores al abandono del domicilio. La familia considera que existen responsabilidades pendientes de esclarecer alrededor de la muerte de la adolescente.Durante la caída, Isabel se golpeó violentamente la cabeza contra el balcón de la vivienda inferior, un impacto que le provocó un traumatismo craneoencefálico severo que terminó siendo mortal. Tras lo ocurrido, los tres hombres abandonaron el lugar apresuradamente, un comportamiento que ha sido señalado por los padres de la joven desde el inicio del proceso judicial y que continúa formando parte de las cuestiones que reclaman investigar.sociedadLa dura lucha de unos padres para que se investigue la muerte de la joven Isabel: "Mi hija no se suicidó esa noche" Rubén GuerreroCuatro años después de la tragedia, el caso sigue envuelto en el dolor de una familia que sigue pidiendo justicia. Coincidiendo con el aniversario de la muerte de Isabel, su padre, Rafael Martínez, ha publicado una desgarradora carta en memoria de su hija, un texto en el que mezcla el recuerdo personal con una dura crítica a lo que considera errores institucionales y falta de sensibilidad judicial.La carta de un padre que reclama verdad y justiciaEn su escrito, Rafael Martínez ha asegurado que "hace cuatro años nos arrancaron la vida para siempre" y ha lamentado que el día en que su hija debía cumplir 17 años terminara convertido en una fecha marcada por el sufrimiento. "En lugar de velas, hubo lagrimas. En lugar de abrazos, hubo un silencio imposible de soportar", ha expresado el padre, que ha vinculado la muerte de Isabel a "protocolos que nunca se activaron" y a “errores que jamás debieron ocurrir”.El padre de la menor también ha cargado duramente contra el desarrollo del procedimiento judicial. En la carta ha afirmado que, tras la muerte de Isabel, comenzó “otra tragedia: la de una justicia lenta, fría e infame, que no investiga, que desgasta, que parece olvidar que detrás de cada expediente hay vidas destruidas”. Además, ha denunciado que cuatro años después continúan encontrándose con “silencio, puertas cerradas y un dolor añadido que nos consume poco a poco”.Uno de los pasajes más duros del llega cuando Rafael Martínez asegura que siente que su hija "murió dos veces. La primera, el día que no hicieron lo que debían hacer para salvarla; la segunda, cada vez que la justicia mira hacia otro lado". A pesar de ello, el padre ha explicado que la memoria de Isabel se ha convertido en la principal fuerza de la familia para continuar adelante y ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares.La carta concluye con una reivindicación pública para evitar que casos como el de Isabel caigan en el olvido. Rafael Martínez describe a su hija como una joven llena de "sensibilidad, empatía" y "amor inmenso por los demás", y asegura que el legado de la adolescente permanece vivo "en cada familia que encuentra consuelo en nuestra lucha". Finalmente, la familia ha reclamado "verdad, responsabilidad y humanidad", insistiendo en que "ninguna familia debería pasar por este infierno" y pidiendo que Isabel "no sea olvidada jamás".