El 20% de la población española sufre soledad no deseada, lo que equivale a más de seis millones de personas. De ellas, un 13,5% la padece de forma crónica, tal y como recoge el Barómetro de la Fundación ONCE. Esta situación impacta con mayor intensidad en mujeres a partir de los 55 años, consolidándose como una de las principales preocupaciones sociales actuales. Una 'pandemia silenciosa' que, lejos de disminuir, sigue creciendo en una sociedad cada vez más envejecida. En este contexto se ha pronunciado el presentador Juan y Medio, que reflexionó sobre este asunto durante su entrevista con Aimar Bretos en el programa 'La Noche de Aimar'. El popular comunicador andaluz, define la soledad como «un crimen de lesa humanidad» y denuncia la invisibilidad de quienes la padecen. «Yo quiero concienciar a la gente», dice. El presentador describe la realidad de muchas personas mayores que, tras una vida completa -trabajo, familia, responsabilidades-, terminan solas tras la pérdida de sus seres queridos. «Los hijos volaron, su mujer se murió o su marido, y están en la esquina de una mesa viendo el tiempo pasar. La televisión no ofrece nada más que paisajes de otros países, coches espectaculares, en las redes todo el mundo se lo está pasando de muerte, más falso...todo postureo», reflexiona. El presentador también pone el acento en las limitaciones físicas y de salud que agravan esta situación, como problemas de movilidad, visión o enfermedades crónicas, que dificultan mantener relaciones sociales activas. A su juicio, estas personas pueden pasar décadas en soledad si no se actúa: «Sin haberle hecho daño nunca a nadie, está sola. ¿Dónde está la justicia social? Con los tratamientos actuales, a lo mejor les quedan 25 años así». Ante esto, el comunicador defiende una respuesta basada en la implicación comunitaria y familiar. «Hay que ir por ellos, incorporarlos a nuestras vidas. María, ¿estás estás ahí? ¿Necesitas algo? ¡Te lo traigo! ¡Alfonso! ¡Alfonso!». Alfonso no contesta, vamos a llamar. Vamos a estar pendientes de ellos, los primeros los familiares por pura responsabilidad. Respétalo», concluye.