Unos científicos advierten de la necesidad de adoptar políticas transnacionales y medidas de vigilancia temprana para frenar la expansión de las especies de peces exóticas en varios países de la cuenca mediterránea.El cambio climático y las sequías extremas afectarán gravemente a los peces autóctonos, pero crearán el hábitat ideal para especies tropicales invasoras como las tilapias.La cuenca del Mediterráneo es reconocida internacionalmente como un punto crítico (hotspot) de la biodiversidad mundial, ya que alberga una fauna de agua dulce altamente endémica y singular, de la cual más de la mitad se encuentra actualmente en peligro de extinción.Diversos estudios alertan sobre una «catástrofe invisible»: el grave y creciente impacto de las invasiones biológicas de peces no autóctonos en estos ecosistemas vulnerables.En casos extremos, como el del río Segura en España o el lago Pamvotis en Grecia, la proporción de peces exóticos ya supera el 70 % y el 80 % del total de la comunidad acuícola, respectivamente, lo que ha transformado drásticamente la composición original de estas comunidades. Inventario de especies y distribución geográfica A partir de un exhaustivo recopilación de datos actualizados hasta enero de 2025, los investigadores registraron un total de 151 especies de peces no autóctonos en las aguas continentales de la región. De este total, 106 especies se encuentran plenamente establecidas con poblaciones autosostenibles en la naturaleza, mientras que 45 están presentes pero no se han establecido.En casos extremos, como el del río Segura y el lago Pamvotis, las especies de peces invasoras representan más del 70 % y el 80 % de la fauna.Países europeos como Italia, España, Francia, Bosnia y Herzegovina y Croacia encabezan la lista con el mayor número de especies exóticas establecidas.Las denominadas especies sospechosas habituales más extendidas son la gambusia (Gambusia holbrooki), presente en 21 países, la carpa común (Cyprinus carpio), presente en 20, y la perca sol (Lepomis gibbosus), registrada en 16 países.Estas especies dominantes comparten rasgos biológicos comunes, como una elevada capacidad reproductiva, una amplia tolerancia ambiental y una gran competitividad ecológica frente a las poblaciones nativas aisladas. Orígenes y vías de introducción El análisis biogeográfico revela que la mayoría de las introducciones proceden de la propia Europa (58 especies), seguida de Asia (39) y América del Norte (24). Se produce un notable fenómeno de "homogeneización faunística" debido al intercambio continuo de especies entre países europeos vecinos.La gambesia y la carpa común son las especies invasoras que mejor se han adaptado, ya que se han establecido en 21 y 20 países de la cuenca mediterránea, respectivamente.En cuanto a las vías de dispersión, las fugas de centros de cría constituyen el principal vector (105 especies), estrechamente relacionadas con la expansión del comercio de la acuariofilia y la acuicultura comercial de especies de rápido crecimiento, como la trucha arcoíris o las tilapias. En segundo lugar, destacan las liberaciones intencionadas (57 especies), motivadas tanto por la promoción de la pesca deportiva (como el siluro o el lucio) como por el control biológico de plagas de mosquitos (como en el caso de la gambesia). Factores socioeconómicos y medioambientales El estudio demuestra que las invasiones no se producen al azar, sino que están relacionadas con la actividad humana y la disponibilidad de hábitat. Se ha observado una fuerte correlación positiva entre la abundancia de especies de peces exóticos y el Producto Interior Bruto (PIB) nacional, ya que los países con mayor capacidad económica generan más comercio internacional y fomentan el desarrollo de actividades como la acuicultura o la pesca recreativa.Los embalses actúan como auténticos imanes para las invasiones, ya que crean aguas estables que favorecen a las especies exóticas frente a las autóctonas.Además, el número de presas actúa como una "puerta de entrada" fundamental: los embalses crean entornos profundamente alterados y estables que benefician a las especies invasoras, las cuales están mejor adaptadas para colonizar estos hábitats que las especies autóctonas, acostumbradas a los ríos de corriente.Las precipitaciones anuales y la superficie geográfica con clima mediterráneo también influyen positivamente en esta riqueza. Por el contrario, la temperatura media presenta una correlación negativa, lo que se explica por la presencia de grandes extensiones desérticas áridas en países cálidos y densamente poblados (como Argelia, Libia y Egipto) que impiden la supervivencia de los organismos acuáticos.Por ejemplo, los países de la antigua Yugoslavia comparten hoy exactamente las mismas especies invasoras debido a las políticas y prácticas de gestión medioambiental que compartieron en el pasadoEl cambio climático actual y el aumento de la aridez en la cuenca mediterránea podrían perjudicar a las especies autóctonas y brindar nuevas oportunidades para que los peces exóticos termófilos (como las tilapias del género Oreochromis) amplíen su área de distribución.Dado que el control y la erradicación de las poblaciones establecidas resultan extremadamente complejos y costosos, es fundamental establecer una distinción clara entre las especies recién introducidas y las ya establecidas. Artículo relacionadoExpertos del SIBIC alertan del declive del salmón en España tras reducirse su población en más del 80% en una décadaEn este sentido, se recomiendan tres prioridades regionales urgentes: la aplicación de protocolos estrictos de bioseguridad en el comercio internacional de especies; el desarrollo de evaluaciones de riesgo predictivas; y el refuerzo de las redes de seguimiento y vigilancia temprana centradas en focos críticos de invasión, como los embalses artificiales.Referencia de la noticia: Cano-Barbacil, C., García-Berthou, E., Ribeiro, F. et al. Patterns and correlates of non-native inland fishes in the circum-Mediterranean region. Hydrobiologia (2026). https://doi.org/10.1007/s10750-026-06221-z https://theconversation.com/catastrofe-invisible-peces-invasores-en-los-rios-mediterraneos-282245