Se le conoce como 'el calendario de los curas guapos' y es uno de los suvenires más adquiridos por cada visitante que acude a contemplar la belleza, el bullicio y el desorden de Roma. Y es ahora cuando se ha resuelto un misterio largamente mantenido en el tiempo: el muchacho de su portada, llamado Giovanni Galizia, no es sacerdote y tampoco modelo. «Para mi posar fue solo un juego muy gracioso pero mi vida es otra. No formo parte del mundo del espectáculo, de la moda ni de nada parecido. Tengo un trabajo y una vida absolutamente normales», revela en una historia obtenida a través de la agencia Efe. El chico era menor de edad, concretamente tenía 17 años, cuando se cruzó por su camino un hábil fotógrafo llamado Piero Pazzi que le propuso posar para un álbum en el que pretendía retratar a los 'personajes' más característicos del país. Y junto a los gondoleros de Venecia o los pizzeros de Nápoles, en ese cuaderno pretendía incluir también a los curas de Roma. Así que al protagonista de esta historia le tocó agarrar una sotana y un alzacuellos y ponérselos en un vestidor antes de ser fotografiado para el calendario. ya solo había que buscar el lugar para la fotografía y el elegido fue la iglesia del Jesús de su Palermo natal. Y fue a sus puertas donde Giovanni Galizia entregó la mejor de sus sonrisas para alegría del objetivo. Aquel era un cura en blanco y negro vestido de sacerdote católico, con una media sonrisa sin duda seductora, ojos brillantes y el flequillo un poquito alborotado. Lo único que no salió fue un sombrero que finalmente quedó fuera de plano. Lo que quedó fue un retrato tan cautivador que el fotógrafo finalmente la eligió como portada de un calendario en el que cada mes aparece la imagen presuntos sacerdotes, clérigos o monaguillos jóvenes de apariencia extraordinaria, por decirlo así. Aquella fotografía del 'cura guapo' en un calendario religioso resultó ser una de las mejores ideas de Piero Pazzi porque aquel almanaque se convertiría en superventas casi desde el primer día. Más que un calendario, 24 años después de revelar aquel negativo, la instantánea ya se ha convertido en todo un icono que se vende como rosquillas junto a los imanes para la nevera o la camiseta de «Yo amo Roma». No hay bazar del centro de la capital italiana que no tenga el solicitado calendario en el que aparece en portada ese cura con aire a Matt Damon. Lo que también ha perdurado en el tiempo es una pregunta: ¿pero ese cura existe de verdad? Pues sí y no, en realidad. Porque la persona que sale es de carne y hueso, y no es Inteligencia Artificial, ahora que está tan de moda. Lo que pasa es que no es cura. El protagonista desvela enseguida el misterio, según recoge la agencia: «¡No! Yo no era sacerdote. El resto de modelos no se... Solo conocí a otro chico, creo que francés, y tampoco lo era». Pero, como comenta Efe, «dicen que quien tuvo retuvo y, aunque hayan pasado más de dos décadas, Galizia conserva la sonrisa de aquel muchacho inmortalizado que sonríe aún hoy al viandante desde la portada del calendario». Aunque el hombre advierte con buen humor: «Espero que no uses mi imagen como ha sido utilizada aquella foto desde hace 24 años», al desvelar su cara en videollamada desde la norteña Verona. El chico no ganó ni un solo euro con aquella sesión y hasta renunció por escrito a cualquier compensación por derechos de imagen. La historia tantas veces repetida. Pero él se lo toma con serena resignación y sin rencor. «No he ganado nada pero no es una crítica. Piero fue un encanto», asegura. ¿Se arrepiente? «En absoluto». Eso sí, hay una cosa con la que sí guarda una estrecha relación: como el calendario, él también da la vuelta al mundo. principalmente porque es asistente de vuelo para una aerolínea española. Y resume: «Entiendo el contraste entre la cara bonita de un chico joven vestido de sacerdote y que ello despierte cierto imaginario algo morboso. Pero cuando todos hablan del cura sexy del calendario, yo no veo absolutamente nada de sensual en esa foto». No es opinión mayoritaria.