La «Capadocia» de Almería: las formaciones de arena blanca que parecen chimeneas de hadas junto al mar

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En pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, entre acantilados volcánicos, playas salvajes y fortalezas defensivas junto al Mediterráneo, encontramos uno de los paisajes más singulares de la costa andaluza . Las dunas fósiles de Los Escullos, conocidas por algunos como la «Capadocia» de Almería por sus formas erosionadas y blanquecinas, se han convertido en uno de los grandes iconos de esta zona.. Estas estructuras, de apariencia casi lunar y con formas que recuerdan a las famosas chimeneas de hadas turcas, son en realidad antiguas dunas marinas fosilizadas que comenzaron a formarse hace más de 250.000 años. La acción constante del viento y el mar ha ido moldeando estos relieves hasta crear un paisaje tan espectacular como frágil. Ejemplo de la riqueza geológica del parque, esta duna fosilizada se formó hace más de 100.000 años bajo el mar y hoy sirve de base al Castillo de San Felipe . Rodeada de un entorno costero espectacular, la duna fósil de Los Escullos ofrece una auténtica ventana al pasado geológico del litoral almeriense. Los expertos han identificado hasta tres grandes fases de formación de estos sistemas dunares a lo largo del período Cuaternario. La primera, con una antigüedad de entre 250.000 y 180.000 años, está formada por dunas grises similares a las actuales, aunque hoy aparecen completamente cementadas y convertidas en roca. La segunda etapa, desarrollada entre hace 128.000 y 100.000 años, dio lugar a las conocidas dunas oolíticas, fácilmente reconocibles por su tonalidad blanca . Estas formaciones están compuestas por pequeñas partículas esféricas de carbonato cálcico que se generan en mares cálidos como el Mediterráneo. Además de en Los Escullos, también pueden observarse en enclaves como Playa de los Genoveses, Playazo de Rodalquilar o La Isleta del Moro. La tercera y última fase comenzó hace unos 6.000 años y continúa en la actualidad, demostrando que el paisaje sigue transformándose con el paso del tiempo. Uno de los lugares donde mejor se aprecia este fenómeno es el Playazo de Rodalquilar . La arena de esta playa cubre parcialmente afloramientos de dunas fósiles oolíticas de más de 100.000 años de antigüedad. Los acantilados sobre los que se levanta el Castillo de San Ramón muestran materiales sedimentarios postvolcánicos con restos de fauna marina fósil de aproximadamente seis millones de años. En la zona sur del Playazo, las rocas blancas se adentran en el mar formando plataformas naturales conocidas como Los Caletones. Estas lenguas de piedra fueron utilizadas históricamente como embarcaderos naturales para cargar minerales procedentes de las explotaciones de Rodalquilar, como oro, plata o alumbre. Las formas erosionadas de la piedra caliza blanca, moldeadas durante milenios por el viento y el agua, crean pequeñas piscinas naturales y superficies que convierten el paisaje en uno de los más singulares del litoral andaluz. Un escenario salvaje y casi irreal que recuerda, inevitablemente, a los paisajes de Capadocia. Sin embargo, la popularidad del lugar en redes sociales ha provocado un aumento constante de visitantes y comportamientos irresponsables. Desde la Junta de Andalucía se insiste en la necesidad de respetar las normas del parque natural, transitar únicamente por senderos señalizados y evitar acceder a zonas frágiles. La duna fosilizada de Los Escullos es uno de los espacios más afectados por esta presión turística. A pesar de la señalización y de las sanciones que pueden alcanzar los 60.000 euros, muchos visitantes continúan subiéndose a las formaciones para fotografiarse, poniendo en riesgo tanto la conservación del enclave como su propia seguridad.