Ostentar un Récord Guinness se convierte para algunos en un objetivo vital. Este es un aspecto en el que también juega la tecnología, pues los nuevos dispositivos y los avances que se efectúan en materia de ingeniería confieren a los entusiastas de las plusmarcas nuevas oportunidades.Buena muestra de ello la tenemos en el mundo de los drones, aeronaves controladas de forma remota y que vuelan de manera autónoma que van más allá del uso bélico. En ese mundillo existe una rivalidad llamativa y de las que atraen para seguir el devenir de los acontecimientos. El objetivo es desarrollar el dispositivo que sea capaz de volar más rápido y romper los registros previos.Un récord que va cambiando de dueños En esos registros figuran los nombres de Mike y Luke Maximo Bell, padre e hijo, como actuales poseedores en el Libro Guinness de la velocidad más alta registrada por un dron, pero su récord puede estar en entredicho y volver a manos de aquellos a quienes arrebataron el cetro.Y es que la empresa Drone Pro Hub acaba de lograr que su ejemplar Blackbird alcance la mareante velocidad de 728 kilómetros por hora gracias a un diseño en el que unas hélices de carbono personalizadas han tenido mucho que ver en la marca registrada. En la prueba, este dron también ha sido capaz de superar la máxima velocidad promedio bidireccional registrada, a favor y en contra del viento. Pero falta la parte más importante en esto de las plusmarcas: que Guinness certifique los registros.Amplia diferencia con respecto a la plusmarca previa En caso de confirmarse los números, Ben Biggs y Aidan Kelly, desarrolladores de Blackbird, recuperarían el primer puesto en la clasificación de drones más rápidos del mundo. Un lugar del que quedaron relegados por los Bell, que con su ejemplar Peregreen V4 establecieron el récord de velocidad de dron en una marca de 655 km/h.Lo llamativo en aquel momento fue que padre e hijo superaron precisamente a Biggs y Kelly, que con su versión previa del Blackbird habían volado a 654 km/h de velocidad punta con viento de cola y 625 km/h de promedio bidireccional. En los últimos meses, la sana rivalidad entre estos cuatro entusiastas de los drones ha hecho que esta competición atraiga cada vez más miradas. Esta nueva prueba llevada a cabo por Drone Pro Hub y pendiente de corroborar por Guinness supondría un salto importante entre todos los registros previos. El nuevo Blackbird ha sido capaz de alcanzar una velocidad máxima con viento de cola de 730 kilómetros por hora. En su regreso, haciendo frente al viento de cara, llegó aun así a los 640 km/h, lo que supone una velocidad promedio de 685 km/h.Analizando los detalles técnicos que han permitido esos guarismos y tal como destaca TechSpot, el Blackbird cuenta con hélices de fibra de carbono elaboradas a mano que sustituyen a las APC 7x15. Los detalles de esas nuevas hélices son un misterio que acompañará a sus creadores para evitar dar pistas a sus competidores.Lo que sí se distingue en las imágenes del dron es que esas aspas cuentan con un final en forma de dientes de sierra, detalle que tampoco se había visto hasta la fecha y que tiene su importancia a nivel aerodinámica; la idea es que esa forma en la parte final de la hélice permita al aire salir en línea recta y no hacia el lateral, dando así mayor capacidad de propulsión y evitando una lateralización que penalizaría la velocidad.El Blackbird logró su mejor marca a nivel de velocidad bajo presión, ya que sus creadores habían diseñado dos aparatos y perdieron el primero de ellos en la primera jornada de pruebas sin haber logrado su objetivo.A la segunda, y con toda la responsabilidad sobre sus hélices, el Blackbird logró alcanzar una velocidad histórica de 730 kilómetros por hora pese a terminar envuelto en humo dada la temperatura que alcanzaron sus baterías. Ahora, Drone Pro Hub se encuentra pendiente de una cita con los responsables del Libro Guinness para confirmar su posición de dron más rápido del planeta.