Figure AI dejó atrás las demostraciones espectaculares de robots haciendo parkour o bailando y mostró algo mucho más incómodo: humanoides trabajando durante horas frente a una cinta transportadora clasificando paquetes casi al ritmo de un empleado humano. La sensación no era la de estar viendo el futuro. Era la de estar viendo cómo ciertas tareas empiezan, lentamente, a dejar de necesitar personas.