Los detectores LIGO, Virgo y KAGRA registraron cientos de “chirridos” cósmicos provocados por colisiones extremas de agujeros negros a miles de millones de años luz. La señal más precisa llegó en enero de 2025 y podría ayudar a resolver uno de los mayores misterios sobre cómo nacen y evolucionan estos objetos imposibles.