Una congregación religiosa con décadas de historia en el cuidado de mayores se enfrenta a una realidad cada vez más común: el envejecimiento de sus propias hermanas y la ausencia de nuevas vocaciones que tomen el relevo. Así, la Residencia de las Hermanas de Sor Ángela de la Cruz, ubicada en la calle Benjumeda de Cádiz, se ha visto obligada a buscar un nuevo destino para las personas que atendía.La solución ha llegado de la mano de la Diputación de Cádiz. Su Residencia de Mayores Matía Calvo acoge ahora a siete nuevos residentes procedentes de ese centro, en un proceso que ha sido cuidado al detalle desde el primer momento.san fernandoJuan y Medio emociona a San Fernando con un discurso sobre la soledad de las personas mayores Rubén GuerreroNada se dejó al azar. Un equipo formado por una trabajadora social, una psicóloga y un enfermero de la Matía Calvo visitó en varias ocasiones a los residentes y a sus cuidadoras en la calle Benjumeda, antes de cualquier traslado, para conocer de primera mano sus necesidades. Antes de mudarse definitivamente, cada persona pudo visitar su nuevo hogar, conocer las habitaciones, los accesos y la dinámica del centro.Los traslados se realizaron de forma escalonada desde principios de abril hasta mediados de mayo, siempre con el consenso de los propios residentes, las hermanas de la congregación y las familias. Los equipos técnicos del centro valoran que la adaptación está siendo muy satisfactoria.Hoy, estas siete personas ya participan con normalidad en los talleres matinales, las sesiones de fisioterapia y otras actividades. Incluso celebraron juntos la última feria de mayo. Y sus antiguas cuidadoras siguen visitándolas en la Matía Calvo, lo que ha hecho la transición todavía más llevadera.