El cortijo de la finca Salto al Cielo, ubicado entre la barriada rural de La Ina y la pedanía de Cuartillos, en el Jerez rural, se convertirá en una casa rural, con piscina y un edificio auxiliar, un nuevo comedor independiente y una cocina reformada. Esta edificación alberga de manera independiente usos agrario-ganaderos, residenciales y religiosos, ya que en su interior se encuentra la Ermita de los Padres Cartujos, el elemento arquitectónico más singular e identitario de toda la finca.Entre los puntos del orden del día del pleno de mayo de Jerez, se ha aprobado el proyecto de actuación que autoriza la adaptación parcial del cortijo de la finca Salto al Cielo para su uso como casa rural, dando así el paso previo imprescindible a la concesión de la licencia.La iniciativa, tramitada desde la delegación de Urbanismo a petición de sus promotores, permitirá convertir en alojamiento turístico rural una de las fincas más cargadas de historia de la campiña jerezana: un enclave de origen cartujano cuya cúpula circular lleva siglos siendo visible desde los campos que rodean Jerez.El expediente se inició en enero de este año y se sometió al preceptivo trámite de información pública sin que conste ninguna alegación ni reclamación por parte de particulares o entidades. La delegada de Urbanismo, Belén de la Cuadra, ha explicado el proceso seguido, subrayando que la aprobación del proyecto de actuación constituye la autorización previa necesaria antes de que los promotores puedan solicitar la licencia definitiva para llevar a cabo las obras.Una ermita cartujana, caballos de leyenda y siglos de historiaLa historia de Salto al Cielo no es la de cualquier cortijo. Allá por el siglo XVIII, los monjes de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión mandaron construir lo que iba a ser una segunda Cartuja jerezana, a tan solo ocho kilómetros de la original. El proyecto nunca llegó a completarse y terminó en una pequeña capilla de planta circular —concebida para celebraciones capitulares— cuya enorme cúpula con linterna sigue oteando impasible la campiña jerezana. Junto al pórtico de tres arcos, posible resto de un claustro inacabado, es lo único que queda del primitivo cenobio.El nombre de la finca tiene su propia explicación, envuelta en leyenda: se dice que los monjes enfermos y moribundos eran trasladados a este lugar para esperar con calma el definitivo tránsito. "Alma" en griego significa "salto", y para la tradición monástica el alma era lo más elevado del ser humano, aquello que a la muerte se separaba del cuerpo para pasar a otra vida. De ahí: Salto al Cielo.Los actuales dueños de Salto al CieloTras la desamortización del siglo XIX, la finca pasó a manos privadas y pertenece a la familia del Conde de Peraleja desde mediados de ese mismo siglo. La finca forma parte del Grupo Salto al Cielo, conjunto agroalimentario familiar fundado en 1967 por Luis López de Carrizosa Ybarra, que integra cuatro fincas en la campiña de Jerez y en San José del Valle.Además de la actividad agrícola y ganadera —incluyendo la reconocida ganadería Limousin del Conde de Peraleja—, el grupo cuenta con la Bodega Conde de Peraleja, donde se crían vinos de Jerez la marca Salto al Cielo, y ya tiene experiencia en turismo rural a través de otras fincas del grupo como Mesas de Santiago y El Sotillo Viejo, en San José del Valle.La finca que ahora da el salto al turismo rural es, sin embargo, la más emblemática del grupo y, hasta ahora, la única que no estaba habilitada para visitas. Su conversión en casa rural supone abrir al público un enclave que combina patrimonio histórico, paisaje de campiña, tradición ecuestre vinculada al caballo cartujano jerezano y una bodega con vinos envejecidos en un entorno "lleno de encanto".