Enrique Riquelme ha irrumpido en la final de la Champions League en Budapest desplegando cuatro autobuses de campaña como un golpe de efecto publicitario frente a Florentino Pérez . A escasos metros del Puskás Aréna, donde se disputa el partido por el título continental, los vehículos circulan rotulados con la imagen del empresario y lemas dirigidos al fútbol europeo. Esta acción traslada la intensa campaña electoral del club blanco al epicentro del fútbol mundial. Las elecciones a la presidencia institucional se celebrarán el próximo domingo 7 de junio en Valdebebas. La comitiva de autobuses de la candidatura 'El futuro del Socio' de Enrique Riquelme ha recorrido las avenidas principales de la capital húngara que conectan con los accesos del estadio. La iniciativa busca generar un enorme impacto visual aprovechando que el foco de atención mundial está en el partido entre el Paris Saint-Germain y el Arsenal. Cada uno de los vehículos muestra dos mensajes rotulados en grandes dimensiones, diseñados como una declaración de intenciones para recordar el peso histórico del club a pesar de su ausencia en el terreno de juego. Uno, «Disfrutad de la noche, volveremos», lo que se entiende como un aviso directo para los finalistas actuales. Y el otro, «Los rivales van y vienen. El Real Madrid vuelve»: Un recordatorio del ADN competitivo del club. La sorpresiva puesta en escena ha provocado reacciones divididas en las redes sociales y entre los analistas deportivos. Si una parte del madridismo ha calificado la idea de «golpe de ingenio» publicitario para capturar visibilidad, los sectores tradicionales lo interpretan como una provocación innecesaria en una cita continental ajena. La audaz acción de marketing de Riquelme cobra un tinte político todavía más marcado debido a que el actual mandatario, Florentino Pérez, se encuentra también en Budapest. Pérez acude como invitado oficial de la UEFA presidida por Aleksander Ceferin, un encuentro que marca un acercamiento institucional entre ambas entidades tras los distanciamientos causados por el proyecto de la Superliga. Mientras Riquelme despliega sus autobuses en Hungría, la actual directiva de Florentino Pérez ha concentrado sus esfuerzos publicitarios en los alrededores del Santiago Bernabéu. A comienzos de semana se instaló una lona gigante en Chamartín bajo el lema «Mucha historia por hacer», donde se enumeran las ciudades en las que el Real Madrid ha conquistado la Copa de Europa bajo su gestión directa. La campaña electoral se está desarrollando en un clima de alta exigencia social. El Real Madrid encadena un periodo de dos años consecutivos sin levantar títulos de máxima categoría y sufriendo eliminaciones tempranas en los cuartos de final europeos. Ante este escenario, ambos candidatos han colocado la reconquista de la Champions League como el eje prioritario de sus programas. El candidato opositor y presidente de Grupo Cox ha estructurado su propuesta electoral alrededor de medidas radicales para convencer a la masa social del club: Rebaja de abonos, prometiendo reducir de inmediato el 50% de las cuotas a los socios hasta que el equipo vuelva a coronarse campeón de Europa, ampliación de Valdebebas, con la construcción de un hotel exclusivo, zonas recreativas con piscinas y un pabellón deportivo dedicado al socio, y frenar la privatización. Con el despliegue publicitario en Budapest y su próxima aparición en televisión abierta, Enrique Riquelme busca recortar la distancia frente a la candidatura de Florentino Pérez. Las encuestas internas sitúan al actual presidente como el favorito para la reelección, pero la irrupción de los autobuses en la final europea demuestra que la carrera por el palco de Chamartín se peleará voto a voto hasta el último minuto.