El primer error que se comete cuando aprieta el calor es abrir las ventanas a cualquier hora. La ventilación cruzada funciona, pero solo si se hace en el momento adecuado. Lo más efectivo es ventilar a primera hora de la mañana, antes de que el sol caliente el ambiente, y volver a cerrar en cuanto sube la temperatura exterior. A partir de ahí, mantener la casa cerrada y en penumbra es la mejor estrategia.Las persianas y los estores son aliados fundamentales. Bajarlos durante las horas centrales del día, especialmente en las ventanas orientadas al sur y al oeste, puede reducir considerablemente la entrada de calor. Los tejidos oscuros y gruesos bloquean mejor la radiación solar que los finos o translúcidos, aunque cualquier barrera es mejor que ninguna.Los tejidos del hogar también influyen más de lo que parece. Cambiar la ropa de cama por sábanas de lino o algodón de gramaje bajo ayuda a regular la temperatura corporal durante la noche. Lo mismo ocurre con los sofás: las fundas de tela ligera acumulan menos calor que los tapizados más densos.El calor que viene de dentroNo todo el calor entra por las ventanas. Electrodomésticos como el horno, la lavadora o el lavavajillas generan calor cuando funcionan, así que usarlos a última hora de la noche o a primera de la mañana marca la diferencia. Las bombillas LED también emiten mucho menos calor que las tradicionales, un detalle pequeño pero que suma.Una persona se moja la cara durante una ola de calor en Andalucía.Las plantas de interior y los recipientes con agua fría colocados frente a corrientes de aire actúan como humidificadores naturales. No sustituyen al aire acondicionado, pero en ambientes secos contribuyen a que la sensación térmica sea más llevadera. Un ventilador con un bol de agua con hielo delante puede bajar varios grados la temperatura percibida en una habitación.Por la noche, recuperar el frescoCuando el sol se pone y el exterior se enfría, conviene volver a abrir para renovar el aire acumulado durante el día. Si hay posibilidad de crear corriente entre ventanas de distintas orientaciones, el efecto es mucho más rápido. Dormir con la ventana entreabierta y sin más ropa de cama de la necesaria es, en muchos casos, suficiente para pasar una noche sin recurrir al aire acondicionado.