Análisis ELEGOO Centauri Carbon 2: la impresora 3D multicolor buena, bonita, y barata

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La ELEGOO Centauri Carbon 2 Combo lleva semanas en redacción, y la prueba ha permitido leerla con calma. Montada, desmontada en parte para entender por dónde respira y cargada con siete filamentos distintos (tres PLA, un PETG, un TPU 95A, un policarbonato y un PAHT con fibra de carbono), la máquina ha pasado por piezas funcionales, fidget toys y figuritas multicolor.El precio de la unidad en tiendas españolas se mueve entre los 459 y los 489 euros fuera de la web oficial de ELEGOO, según en qué retailer se compre, y el fabricante chino la vende como la mejor relación calidad-precio en impresión 3D doméstica multicolor. La conclusión, tras este tiempo de uso intensivo, es que cumple con creces lo prometido en lo principal y arrastra detalles de pulido que conviene conocer antes de soltar el dinero. Elegoo Centaury Carbon 85 / 100 Pros Multicolor a un precio asequible Gran calidad en acabados Muy bien pensada El software de ELEGOO está bastante bien Contras Todavía hay algunas cositas que ELEGOO debe pulir, como el secado del material El recorrido entre el primer modelo Centauri Carbon de 2025 y esta segunda generación es corto en cifras pero importante en lo que añade. La cámara de impresión sigue siendo la misma: 256 x 256 x 256 milímetros. La velocidad máxima, 500 mm/s. La aceleración, 20.000 mm/s². Lo que cambia es periférico pero decisivo: una boquilla más capaz, una pantalla más grande, un sistema multicolor integrado y una arquitectura mecánica reforzada para reducir vibraciones a velocidad alta. Cada uno de esos cambios merece análisis por separado.Lo que cambia respecto al modelo de 2025Antes de meterse en harina conviene aclarar algo que muchos compradores de la primera Centauri tienen atragantado. La nueva máquina no es el módulo multicolor que ELEGOO prometió como actualización para la primera generación, sino una impresora nueva. La marca ha anunciado que el módulo multicolor había tenido algunos desafíos en su desarrollo que estaba siendo bastante complicado de adaptar, pero ya está disponible para aquellos que quieran la mejora. Esta es la Centauri Carbon 1 originalLas modificaciones suman, no obstante, mejoras tangibles. A diferencia de Anycubic, ELEGOO ha apostado por escalar la temperatura de boquilla y reforzar el chasis. La boquilla de acero endurecido escala ahora hasta 350 C, treinta más que en la generación anterior, lo que abre la puerta a policarbonatos, nylon y compuestos con fibra. La pantalla táctil pasa de 4,3 a 5 pulgadas. La autonivelación es bastante más rápida (la marca habla de un 14 %). El bastidor metálico se ha reforzado en varios puntos críticos.El ruido también baja. Las mediciones con sonómetro casero, a un metro a la altura del cabezal, marcan picos de 47 dB en aceleraciones agresivas y entre 42 y 44 dB en régimen estable. La cifra oficial de menos de 45 dB se ajusta a la realidad de forma aceptable. Es una de las CoreXY domésticas más silenciosas del segmento, lo que la hace viable para uso en estudios pequeños o salones donde la primera generación resultaba ruidosa. Otra mejora apreciable: la iluminación interior y las rejillas de ventilación con apertura automática para PLA y PETG, un detalle que rebaja la fatiga térmica del cabezal en jornadas largas.CANVAS, el corazón del inventoEl sistema CANVAS es lo que define a esta máquina y, también, lo que justifica que exista en el mercado. Es un módulo cuadrado, parecido a la cubierta protectora de una impresora de resina, atornillado al lateral superior y que aloja la electrónica de cambio entre cuatro bobinas. El filamento entra por la parte inferior del módulo, recorre cuatro tubos PTFE cortos hasta un adaptador de cuatro a uno colocado justo encima del extrusor y, cuando toca cambiar de color, el sistema retrae el filamento activo hasta justo antes del adaptador y empuja el siguiente. En su concepto está más cerca del MMU de Prusa que del AMS de Bambu Lab, con el que tantas veces se compara, y esa diferencia importa más de lo que parece.Donde la cosa se complica es en cómo guarda los carretes. ELEGOO los deja al aire en cuatro soportes laterales. No hay caja seca. En condiciones de humedad media (No es mi caso), no se han detectado grandes problemas durante las pruebas, pero la primera semana, una pieza multicolor con un PLA económico que llevaba quince días montado en el lateral salió con pelillos finos por toda la superficie. En zonas costeras o trasteros mal ventilados, el problema puede ser mayor, pero al vivir en un erial, me resulta difícil cuantificarlo. Que el módulo CANVAS no incorpore secado activo es, para muchos, una decisión bastante controvertida. CANVAS es el corazón de este sistema, y la verdad es que es muy interesanteA favor del sistema, varios datos concretos. Los tubos PTFE son cortos, lo que acelera el cambio de filamento respecto a arquitecturas con AMS situado a un metro del cabezal. El sistema de Prusa usa un planteamiento similar pero con tiempos algo mayores. En cronómetro, veinte cambios consecutivos en una pieza de prueba dieron una media de 22 segundos por cambio, incluyendo la purga. La detección por RFID en las bobinas oficiales de ELEGOO funciona bien, aunque obliga a un gesto adicional: hay que pasar la bobina por encima del lector antes de colocarla en el soporte, en lugar de leerla mientras gira como hace el AMS de Bambu. Es un paso menos elegante pero del todo asumible.La gran limitación estructural del CANVAS es que no permite encadenar varios módulos para imprimir con más de cuatro filamentos. Si el uso pasa por miniaturas con paletas de ocho o diez colores, esta no es la máquina indicada. Otro detalle de diseño que aparece al desmontar: los collares que sujetan los tubos PTFE al hub del cabezal son tan firmes que la herramienta impresa que viene en el kit no consigue soltarlos. Para limpiar un atasco al cambiar de PETG a PA cargado con fibra, hubo que sacar el hub completo a tornillo. Y los tubos PTFE rozan en la cara interna de la tapa térmica, dejando marca tras dos semanas de uso. No compromete el funcionamiento, pero delata un producto fabricado para llegar pronto al mercado y al precio fijado.Construcción, montajeLa sensación al sacar la máquina de la caja es de máquina densa. Pesa, sobre el chasis sin CANVAS ni soportes, justo 17,8 kilogramos. Con todo el módulo multicolor instalado y las cuatro bobinas oficiales, sube hasta los 20 kilos largos. El bastidor es metálico, los paneles laterales también, y la puerta frontal de cristal templado aporta el lastre suficiente para que a 500 mm/s no se mueva sobre la mesa. Lo que se le pide a una CoreXY que va deprisa. La Centauri Carbon 2 tiene un sistema multibobina que nos permite usar hasta 4 colores en una sola impresiónEl montaje se completa en menos de cuarenta y cinco minutos si se va al grano. Hay que retirar tres tornillos de transporte que sujetan la cama, conectar la pantalla con un cable de cinta, atornillar el módulo CANVAS al chasis con ocho tornillos, conectar los cuatro tubos PTFE al adaptador del extrusor con dos tornillos más, atornillar los soportes laterales de las bobinas y deslizar el "top hat" sobre la máquina hasta encajar. Dos consejos prácticos antes de empezar: dejar espacio detrás de la impresora para el conducto de purga, que escupe plástico como si no hubiera mañana, que ELEGOO no acompaña con un recipiente directamente, pero cuyo primer benchmark es imprimir uno, y dejar margen lateral para acceder a las bobinas, que sobresalen unos quince centímetros del chasis.El acabado del producto es el habitual de la marca. El módulo CANVAS, todo hay que decirlo, resulta a la vista un poco torpe. Con los cuatro tubos PTFE arqueándose por encima del cuerpo principal, la silueta se aleja de la elegancia industrial limpia que tenía la primera Centauri. No es bonita; es funcional. Si la prioridad es que el aparato luzca en una estantería de Instagram, la P1S de Bambu satisface más, sin discusión. La cámara con detección por inteligencia artificial, en cambio, sí destaca en lo práctico: en las pruebas, el sistema cazó un fallo a tiempo y paró la pieza antes de que el material rebosara la cama, ahorrando una hora de impresión y un metro de PETG.Rendimiento y materiales técnicos en pruebas realesEn lo que importa de verdad, que es la pieza saliendo de la máquina, la Centauri Carbon 2 imprime al nivel de las CoreXY que valen el doble. Es una afirmación gorda y hay que aterrizarla con números. Una batería estándar de cubos de calibración a tamaños de 5, 10, 15, 20 y 25 milímetros arrojó una media de error en X de 0,042 mm y en Y de 0,068 mm. La precisión es excelente para el precio. Donde la máquina flaquea, conviene decirlo, es en resonancia XY y alineación del eje Z bajo cargas verticales agresivas. Los resultados ahí son comparables a los de muchos otros CoreXY domésticos pero un escalón por debajo de las máquinas de gama profesional.En tiempos reales de impresión, las cifras son las que son. Algunos juguetes para mi sobrina se han hecho en unas 5 horas con un tamaño aceptable. No es la más veloz de todas las impresoras que hemos probado, ni mucho menos, pero sigue siendo muy cumplidora, incluso sobrepasa lo que comenta la marca. Estas tecnologías son lentas, y los que las usamos ya nos hemos cargado de paciencia. El proceso de impresión ha sido, fundamentalmente, satisfactorioFrente a otras opciones más asequibles, la Centauri Carbon 2 marca diferencia en materiales técnicos. La cama caliente alcanza 110 C, lo que valida ABS, ASA, policarbonatos y nylon en condiciones razonables. Donde la máquina enseña los dientes es en el TPU. Un TPU 95A, blando, de los más complicados, reportó funcionamiento limpio a 50 mm/s con capa de 0,12 mm. La superficie no queda perfecta, pero la pieza es funcional y, sobre todo, no se atasca, algo que separa una máquina decente de una buena. Un detalle térmico positivo: la cámara cerrada estabiliza la temperatura interna en torno a los 38-42 C en PLA y supera los 50 C con todo cerrado en sesiones largas de ABS. No tiene calefacción activa de cámara, pero la inercia térmica del recinto basta para impresiones de PAHT-CF y algunos policarbonatos sin alabeo.Software y comunidad: ElegooSlicer y NexprintEn 2026, el slicer es ya tan importante como el hardware, y aquí ELEGOO juega con cartas marcadas. El ElegooSlicer está construido sobre OrcaSlicer, que a su vez está construido sobre BambuStudio, que a su vez bebe directamente de PrusaSlicer. El código tiene un linaje sólido y, para quien venga de Bambu, Creality o la comunidad Voron, la transición es inmediata. Los perfiles por defecto funcionan razonablemente bien y, cuando uno desafina, suele ser por una discrepancia entre el nombre del filamento que la máquina detecta vía RFID y el que el slicer tiene cargado. La solución es trivial (renombrar el perfil del slicer para que coincida) pero es un detalle de pulido que el fabricante debería resolver en una próxima actualización de firmware. La pantalla de cinco pulgadas ahora es más grande que en la Carbon 1, y el software es el típico de ELEGOOLa novedad más interesante en software es Nexprint, una plataforma de modelos 3D propia que se integra con el slicer y permite imprimir piezas desde la pantalla principal. Está en beta, el catálogo crece a buen ritmo y, a diferencia del entorno cerrado que ha intentado construir Bambu Lab, no obliga a pasar por la nube para imprimir. Si el ordenador y la impresora están en la misma red local, el archivo viaja directo sin que pase por el fabricante. Para quien anda con la mosca tras la oreja por las recientes polémicas sobre privacidad y dependencia de servidores en China, ese matiz es importante. Lo que sigue siendo limitado es el catálogo de modelos pensados en concreto para impresión multicolor, los que justifican el sobreprecio respecto a la primera Centauri. La paradoja: la mejor manera de aprovechar al máximo el CANVAS pasa, ahora mismo, por descargar archivos hechos para los modelos H2D y H2S de Bambu Lab desde su MakerLab y meterlos en el ElegooSlicer. Funcionan, y la ironía no se le escapa a nadie.Algunas pegas a tener en cuentaUn análisis honesto obliga a buscar cositas que quizás se escapen en un inicio. La rutina de carga de filamento opera a una temperatura preestablecida de 250 C, suficiente para PLA, TPU y PETG, pero insuficiente para purgar los restos cuando se viene de un policarbonato, un PA o un PET. Si el uso pasa a menudo de filamentos exigentes a estándar, toca calentar el extrusor a mano y purgar a pulso. ELEGOO podría resolverlo con una actualización de firmware permitiendo elegir temperatura desde la pantalla y, a fecha de hoy, no lo ha hecho. Es un fastidio que se paga en tiempo perdido las primeras veces que se cambia de PAHT-CF a PLA estándar. Una impresión con algunos problemillasLos soportes laterales de las bobinas están dimensionados para los carretes oficiales de ELEGOO. Con bobinas de cartón de terceros funcionan, pero algunos plásticos resbalan. Culpa mía por comprar un filamento barato de Amazon, pero uno se me cayó mientras imprimía,  dejando la pieza parada con el filamento tirante. ¿La mejor solución? Ya te digo yo que pasa por imprimir unas sujeciones mucho más eficientes, cosa que se puede hacer, es la magia de la impresión 3D.La placa de impresión, una flexible de acero recubierta con PEI con cara lisa y cara texturizada, a mí me ha parecido comodísima, también es que yo vengo de la resina, donde despegar las piezas suele ser sinuoso. La comunidad asegura que imprimiendo en PETG, donde otras máquinas con placas PEI se quedan pegadas hasta el extremo de costar despegar la pieza, esta cede.Mercado: con quién se la juegaLa rival natural es la Bambu Lab P1S Combo, que en Estados Unidos cuesta 549 dólares y en España se mueve en la franja de los 700 a 750 euros con AMS incluido, según el momento de la promoción y el distribuidor. La P1S es, ya sin matices, una máquina más pulida, pero es que tampoco podemos comparar una marca con la otra, porque una está postulándose para la gama de entrada, y la otra vale más de la mitad del SMI de nuestro país. El AMS lleva años de iteración, MakerLab es el catálogo más maduro para diseño paramétrico multicolor y la calidad de impresión es comparable. Lo que ofrece la Centauri Carbon 2 es algo más simple: la misma calidad de pieza, una interfaz táctil más agradable que la propietaria de Bambu, una velocidad similar y, sobre todo, entre 100 y 250 euros menos en el bolsillo. Si el uso pasa por más de cuatro filamentos simultáneos, la P1S sigue siendo la opción; si cuatro bastan, la CC2 entra de lleno.La Creality K2 Combo, también a 549 dólares en su mercado de origen, juega en otra liga de tamaño porque su volumen de impresión es mayor. Es la elección si se necesitan piezas grandes en multicolor. La Anycubic Kobra X queda por debajo en sensación de calidad construida y en software. La Flashforge AD5X tiene un parecido razonable en arquitectura del feeder pero está peor distribuida en España, donde encontrar consumibles y servicio técnico cuesta más. La primera Centauri Carbon, que sigue a la venta a partir de unos 304 euros, sigue siendo la mejor compra del mercado para quien no necesite multicolor. ELEGOO la mantiene en catálogo, lo que es coherente: son dos máquinas para dos públicos distintos.Veredicto: para quién sí y para quién noLa Centauri Carbon 2 Combo no es una máquina perfecta. Tiene pegas concretas: bobinas expuestas a humedad, rutina de carga corta para filamentos exigentes, placa de impresión menos adherente de lo que debería. Y se queda corta para usos profesionales que exijan calefacción activa de cámara o producción multicolor con más de cuatro materiales. Pero hace algo que ninguna otra impresora hace ahora mismo en la primavera de 2026: poner una CoreXY cerrada con cuatro filamentos y boquilla de 350 C, con calidad equiparable a la Bambu P1S, en una franja de precio que arranca en España por debajo de los 440 euros. En un mercado donde Bambu Lab acaba de superar a Creality como vendedor número uno mundial en impresoras 3D de presupuesto, esta es una jugada importante.Si el uso pasa por figuras y miniaturas con paletas de seis o más colores, la respuesta es no. Lo razonable es comprar una P1S Combo y, si llega el bolsillo, encadenar un AMS más. Si no se necesita multicolor en absoluto, la respuesta también es no: la primera Centauri, a unos 300 euros, sigue siendo el mejor caballo en su carrera y da casi todo lo que ofrece la 2 menos el sistema multicolor. Pero si lo que se busca son bandejas con varios materiales, soportes solubles para piezas mecánicas, prototipos donde la combinación PLA + PETG + ASA + soporte basta, y una máquina cerrada para ABS sin gastarse el doble, la Centauri Carbon 2 Combo es, hoy por hoy, la opción más sensata del mercado. Es una de las mejores impresoras del mercado en una gama en la que se está ofreciendo una calidad mucho peor que la que está ofreciendo la Centauri Carbon 2.Sí, en su nicho exacto: una CoreXY cerrada multicolor por debajo de 500 euros en España. No, en términos absolutos: si calidad-precio significa fiabilidad y catálogo de software maduro, la P1S Combo sigue siendo la elección que más cuesta criticar. ELEGOO ha hecho los deberes en hardware y le faltan dos o tres iteraciones de firmware y una caja seca oficial para cerrar el círculo. A cambio, el comprador se ahorra cien euros y el sentimiento de estar dándole la razón a un fabricante que decide cuándo se puede imprimir en la nube. Para muchos compradores, eso vale el descuento por sí solo y ELEGOO creo que está siendo una marca honesta que plantea de tú a tú un factor diferencial en el mercado.