El PSG celebró por todo lo alto su segunda Champions League consecutiva. Los festejos, manchados por los graves altercados en la capital del país y otras ciudades como Grenoble o Toulouse, estuvieron marcados por la enorme presencia de agentes escoltando a la expedición del bicampeón europeo. París se vistió de gala para recibir al equipo de Luis Enrique en mitad de un fuerte dispositivo policial. Miles de aficionados tomaron las calles de la capital mostrando los colores del club y ondeando banderas, desde el aeropuerto de Charles de Gaulle hasta el Parque de los Príncipes, pasando por Montmartre. Los jugadores fueron recibidos con honores por Emmanuel Macron en el Eliseo, donde el presidente francés se mostró muy crítico por los disturbios ocurridos durante la noche, calificándolos de «inceptables». Unos festejos que dejaron de nuevo una imagen bochornosa del país. «Eso no es el fútbol, no es el deporte, no es lo que amamos. Seremos implacables con los que hemos atrapado. No queremos ver más eso, estamos hartos», declaró Macron, que afirmó también que el PSG era «un inmenso orgullo para el país». Tal fue el impacto de lo sucedido que Nasser Al-Khelaifi pidió prudencia a los seguidores franceses durante la fiesta. «Por favor, celebrad hoy con tranquilidad. Hay que proteger nuestra ciudad», recalcó el presidente del PSG. Sus palabras llegaron después de una noche problemática, con disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que acabaron con la detención de 780 personas, un aumento del 32% con respecto a hace un año, cuando ya se vivieron escenas de violencia tras el primer título continental del PSG. Fin de fiesta en el Parque de los Príncipes La fiesta del PSG bajó el telón en el Parque de los Príncipes. Los jugadores disfrutaron junto a su afición del segundo entorchado europeo consecutivo, algo únicamente conseguido por clubes como Real Madrid, AC Milán o Ájax de Amsterdam. En su casa, el PSG fue recibido por hasta 45.000 personas que decidieron echarse a las calles de nuevo para seguir de fiesta por segundo día consecutivo. Con las gradas repletas de aficionados, el PSG puso el broche de oro a su nuevo título europeo. Jugadores, staff y presidencia cantaron, celebraron y se conjuraron para intentar asaltar nuevamente Europa la próxima temporada.