En una cafetería de Los Ángeles, una mujer reparte bolsas a personas que se acercan a ella. No es una distribuidora de drogas. Es gestora de Instawork, entregando diademas con soporte para móvil. El trabajo: ir a casa, atársela a la frente, fregar los platos y ganar 20 dólares por hora.Así de literal es el nuevo frente del mercado laboral de la IA. Empresas como Tesla, Figure AI, Agility Robotics y DoorDash necesitan datos sobre movimiento humano para entrenar sus robots humanoides, y la forma más barata de conseguirlos es pagar a trabajadores para que se filmen haciendo tareas cotidianas en sus propias casas.Por qué los robots necesitan ver cómo fregamosEl entrenamiento de modelos de lenguaje como ChatGPT se apoyó en internet: miles de millones de páginas de texto humano disponibles para rastrear. Los robots físicos tienen un problema diferente: el mundo físico no está en internet. No hay un «internet de movimientos» del que extraer cómo se dobla ropa, cómo se coloca un vaso sin romperlo, cómo se maneja la fricción de una sartén mojada.Las simulaciones pueden enseñar a un robot a moverse en un entorno virtual, pero la física simulada nunca es perfecta. Los robots entrenados solo en simulación tropiezan en el mundo real. La única solución que está funcionando a escala es lo que la industria llama datos de mundo real: personas reales haciendo tareas reales, grabadas desde ángulos que el modelo puede aprender.La inversión de capital riesgo en robots humanoides fue de 6.100 millones de dólares en 2025. El mercado de humanoides proyecta 4.230 millones de dólares en 2026 (MarketsandMarkets). Para 2027, se esperan más de 100.000 unidades acumuladas instaladas globalmente, principalmente en entornos industriales y logísticos.Quién paga, cuánto y por quéDoorDash lanzó su aplicación DoorDash Tasks el 19 de marzo de 2026. Da a sus 8 millones de Dashers en EE.UU. la opción de ganar dinero filmándose mientras doblan ropa, fregan platos o hacen camas. La app no está disponible en estados con leyes estrictas de privacidad de datos. No se mencionó el precio por hora en el lanzamiento, pero otros programas similares pagan entre 15 y 48 dólares por hora según la tarea y la empresa.Micro1, con sede en Palo Alto, recluta a personas como Zeus —un trabajador independiente documentado por MIT Technology Review— para grabar tareas domésticas con cámaras especiales y vender esas grabaciones a empresas de robótica. Los datos se usan para entrenar los sistemas de compañías como Tesla, Figure AI y Agility Robotics.Tesla contrató trabajadores a 48 dólares por hora para llevar trajes de captura de movimiento en sus instalaciones y entrenar al robot Optimus. Ese es el extremo más tecnológico del espectro: no solo filmar, sino proporcionar datos de movimiento de alta precisión.En China, hay centros de entrenamiento donde personas llevan exoesqueletos y gafas de realidad virtual mientras repiten la misma tarea —limpiar una mesa, colocar un objeto— cientos de veces al día. Los trabajadores de Nigeria, Argentina e India se filman haciendo tareas en sus casas, con datos que se venden globalmente.Lo que nadie explica bien: los datos entrenan a los robots que reemplazarán a los trabajadoresEsta es la paradoja que la industria no afronta directamente. Un repartidor de DoorDash que filma cómo empaqueta pedidos está produciendo datos que podrían usarse para entrenar robots que reemplacen su propia función. Una cosa es que la IA use texto de escritores; otra es que los trabajadores físicos donen su conocimiento corporal para automatizar su propia categoría laboral.MIT Technology Review documentó el caso de una empresa de reparto estadounidense que equipó a sus empleados con sensores de movimiento cuando transportaban cajas, «en parte para estudiar lesiones, pero también con el objetivo de entrenar robots que podrían reemplazarlos». Ese matiz —»en parte»— es el tipo de ambigüedad que los sindicatos están empezando a cuestionar.Los sindicatos surcoreanos ya han alertado sobre el problema y han pedido que los empleadores negocien con los trabajadores antes de desplegar IA y recoger datos de movimiento. En el sector de la hostelería, Lotte Hotel está evaluando robots para limpieza, pero reconoce que los actuales humanoides necesitan varias horas para limpiar una habitación que un ser humano completa en 40 minutos. Para 2029 se espera que sean viables en algunas tareas de apoyo.Mi valoraciónEl mercado de datos para robots es el capítulo siguiente del debate sobre trabajo y IA que ya ocurrió con los escritores, los ilustradores y los locutores. La diferencia es que aquí el producto no es texto o imagen, sino movimiento humano especializado.Lo que más me convence de este modelo es su lógica económica: conseguir datos de movimiento real es genuinamente difícil, y la alternativa —robots que fallen en el mundo real por estar entrenados solo en simulación— tiene un coste mucho mayor para las empresas.Lo que más me preocupa es la opacidad sobre el uso final. Cuando DoorDash no menciona explícitamente que los datos de sus Dashers se usarán para entrenar robots que podrían reemplazarlos, está siendo evasiva sobre la relación entre el «extra» que ofrece hoy y la automatización que desarrolla para mañana.Lo más estructuralmente significativo es que el gig economy de la IA ya no es solo anotar texto o moderar contenido. Es un mercado de datos físicos que crecerá exponencialmente mientras el sector del humanoid robotics siga captando miles de millones. La pregunta regulatoria que no tiene respuesta todavía: ¿tienen los trabajadores derecho a saber —y a vetar— que sus movimientos entrenan a su eventual sustituto?Preguntas frecuentes¿Qué tipos de datos necesitan los robots humanoides para entrenarse?Principalmente vídeos y datos de movimiento que muestren tareas físicas del mundo real: cómo se manipulan objetos cotidianos (vasos, ropa, cajas), cómo se maneja la fricción y el peso, cómo se navega por espacios domésticos o industriales. Las simulaciones no capturan la física real con suficiente precisión, por lo que se necesitan datos de personas reales haciendo esas tareas.¿Cuánto se paga por grabar tareas domésticas para entrenar robots?Depende de la empresa y el tipo de tarea. DoorDash Tasks no reveló el precio concreto al lanzamiento. Otros programas como los de Micro1 o Instawork pagan entre 15 y 25 dólares por hora para grabaciones domésticas. Tesla pagaba hasta 48 dólares por hora para trabajadores con trajes de captura de movimiento. Los programas de anotación de texto pagan generalmente entre 15 y 30 dólares por hora.¿Está regulado el uso de datos de movimiento de trabajadores para entrenar IA?No de forma específica en la mayoría de jurisdicciones. En EE.UU., la app de DoorDash Tasks excluyó estados con leyes de privacidad estrictas. En Corea del Sur, los sindicatos han pedido negociación explícita antes de cualquier recogida de datos de movimiento. No existe aún una regulación global que obligue a informar a los trabajadores de que sus datos se usan para desarrollar tecnología de sustitución.La noticia Empresas de IA pagan trabajadores para que filmen sus tareas del hogar: el nuevo gig economy que entrena a los robots humanoides fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.