Eran poco más de las cinco de la tarde cuando arrancaba Vinoble 2026 o, en plan solemne, la XIII edición del Salón Internacional de los Vinos Nobles, Generosos, Licorosos y Dulces Naturales que, como decía aquel viejo aforismo, nos lleva al mismo sitio: al Alcázar de Jerez.Vinoble 2026 tiene pinta de tener algo así como un horario inverso, sobre todo para los que ven esta cita desde un punto –por qué no decirlo– más bien fiestero: se cierra a la hora en la que lo que apetece, al fin, es quedarse. Es cierto que estas cosas pasan, es cierto también que, por ejemplo, la Feria del Caballo este año ha sido fresquita, pero lo mismo, solo lo mismo, habría que plantearse las fechas de Vinoble… o sus horarios, echar al menos la tarde dos horas más atrás. Si se trata de un Salón único en todo el mundo, por qué no llevarlo hasta el final, incluso su horario –¿la primera feria de vinos que cierra a las once, why not?–, a no ser que se adelante a abril (que puede llover) o se atrase a septiembre u octubre, como en sus comienzos (que puede que llueva más, honestamente).César Saldaña, presidente del Consejo Regulador, durante la inauguración formal de Vinoble.-JUAN CARLOS TOROEn fin. Varias personas le han pedido a este cronista que comente esto tras sus vivencias (léase sudores personales) y el ‘amarillo’ –esa fue la primera y ‘popular’ evaluación del personal que se brindó a echar una mano– de una señora que se desmayó por el calor y tuvo que ser evacuada.Bueno, una vez que ha quedado claro que hace mucho calor en el Alcázar, pero que, sencillamente, ya que a los vinoblers les gusta tanto disfrutar de esta bienal –y con razón–, vamos a entrar en materia. La verdad, empieza fuerte Vinoble. Ese es el resumen que podemos decir, en tres palabras, de la primera cata en la mezquita. Ni más ni menos que la presencia, por primera vez en los casi treinta años de historia de esta cita, de nueve medallas de oro en el Concurso Mundial de Bruselas.Si esto fuera poco, a los asistentes se les propuso una especie de juego: a través del código QR podían dar su opinión y puntuar directamente los vinos que se ofrecieron, casi casi como si estuvieran en una sesión de la cata como en la que (o las que) estos vinos resultaron victoriosos. Baudouin Havaux, presidente del Concurso del Mundial de Bruselas, llevó la batuta de esta cata acompañado por la directora de Promoción del Consejo Regulador del Vino de Jerez, Carmen Aumesquet, y de Tommaso Maggio, enólogo experto en vinos de Marsala y experto también en una divertida mezcla de español, italiano e inglés (cuidado, que bastante es, ya quisiera este cronista).José Ferrer, dirigiendo una cata-maridaje en el espacio Gusto del Sur.-JUAN CARLOS TOROHavaux dejó claro desde el minuto uno, en castellano, que nadie se pusiera estupendo a la hora de calificar porque ninguno de los vinos ofrecidos en la cata bajaba de 88 puntos… no dijo de dónde o de qué, cabe suponer que durante el propio Concurso Mundial de Bruselas.Bueno… ¿y qué trajo el afamado Concurso Mundial de Bruselas al Alcázar de Jerez? Pues tres vinos de Francia, dos de Italia, dos de Portugal y dos de España. Vaya, que si hablamos de sorpresas, pues las justas. En la mezquita se pudo disfrutar de Chateau de Fesles (Coteaux de Lyon), Banyuls Centenaire 2000-2000 y Maury Ambré, todos vinos del sur de Francia. Luego llegó el turno de dos vinos de Marsala (Sicilia), ambos de las bodegas Florio, defendidos por el propio Maggio… a continuación vinieron dos Oportos, uno vintage 2020 de Quinta de Oliveirinha y otro tawny de Adega de Farfaios. Finalmente llegaron los dos vinos españoles que, como la lectora más avispada e incluso el lector más bisoño ha podido imaginar, son dos excepcionales vinos de Jerez, un amontillado VOS de Cayetano del Pino y un excelso, hay que decirlo, oloroso VORS de Harveys. “Aquí podemos ver el paso del tiempo en una copa”, dijo Carmen Aumesquet durante la presentación que hizo de este vino y es algo que reproducimos así porque es que no se nos ocurre mejor manera de decirlo.Un expositor en uno de los patios del Alcázar.-JUAN CARLOS TOROPor lo demás, como el lector ya sabe, esta edición de Vinoble cuenta con refuerzo en lo que se refiere a la propuesta gastronómica, ya que Vinoble se ha vinculado, como es obvio, a la Capital Española de la Gastronomía que ostenta Jerez durante 2026. Gusto del Sur, a cargo de la Consejería de Agricultura o Échale Cádiz, de la Diputación de Cádiz ofrecen distintas propuestas gastronómicas y de maridaje muy a tener en cuenta.Por lo demás, hay que comentar que las autoridades se reservaron las nueve menos cuarto para inaugurar Vinoble. El que sabe, sabe. La alcaldesa Pelayo recurrió al clásico “Jerez es otro planeta” para ensalzar el trabajo el equipo y destacó que se está convirtiendo en “uno de los destinos preferidos para veranear”, que veremos a ver en qué acaba. Eso sí, “Jerez sigue es una ciudad con alma”… como para negarlo.Por último, unas palabras del presidente del Consejo Regulador, César Saldaña, para el que Vinoble es una cita única para dar a conocer el trabajo de bodegueros y viticultores cada dos años, “una parte de nuestra alma, de nuestra identidad”. “Una vez más Jerez es el epicentro para conocer algunos de los mejores vinos del mundo”.