Pese a la presión judicial que acecha tanto a su partido como a su entorno familiar y que la brecha de desconfianza de los socios se ensancha, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está dispuesto a agotar la legislatura. Siete días han sido suficientes para que un icono socialista como José Luis Rodríguez Zapatero esté bajo la sombra de la sospecha, con la zozobra que eso provoca en el electorado de izquierdas, y para que las entrañas del PSOE se hayan abierto en canal por el 'caso Leire Díaz", una presunta trama para sabotear las causas judiciales que rodean al Gobierno, desde el momento que la UCO entró en la sede de Ferraz. Ambos casos se suman a las losas ya conocidas: Santos Cerdán, José Luis Ábalos y las investigaciones que afectan al hermano y a la esposa del presidente. Sánchez, no obstante, está dispuesto a continuar bajo el convencimiento que hay una intencionad política detrás de tanta actividad en los tribunales.Seguir leyendo....