La moción de censura contra Pedro Sánchez sigue en el aire y aunque el PP la explora, no parece viable. Alberto Núñez Feijóo se ha encontrado con una condición incómoda por parte de Junts: si quiere hablar en serio de una alternativa parlamentaria, deberá hacerlo directamente con Carles Puigdemont en Waterloo.El mensaje lo lanzó Jordi Turull, número dos de Junts: "Si Feijóo tiene algo serio que explicar, nos vemos en Waterloo". Con esas palabras, la formación independentista dejó claro que cualquier movimiento para desalojar a Sánchez de La Moncloa tendría que pasar por Puigdemont y por una negociación directa en Bélgica. Y hay dos escenarios que le pedirían los independentistas: o bien que el PP garantizase la amnistía o bien que no se interpusiera de llegar la resolución del TJUE que debe marcar la pauta sobre el futuro del expresident.Feijóo, sin embargo, evitó entrar en ese terreno. Durante una intervención en Barcelona, el presidente del PP no aceptóesa posibilidad. A preguntas de los periodistas, respondió con un seco: “Vamos a hablar de cosas serias”. Antes, frente a los empresarios catalanes, había intentado colocar el debate en otro marco: “Devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella”.políticaFeijóo le dice a Sánchez que el PSOE está en el Gobierno "para saquearlo todo" pero hasta Vox evita insistir en la moción de censura Pablo Fdez. QuintanillaLa escena resume el difícil equilibrio del PP. Feijóo quiere mantener viva la presión de una moción de censura o de unas elecciones inmediatas, pero sin aparecer sometido a las exigencias de Junts. Apuesta por una moción instrumental. El problema es que una operación parlamentaria de ese tipo necesitaría apoyos más allá de Vox. Y ahí aparece la contradicción: el PP acusa al Gobierno de depender de los independentistas, pero cualquier mayoría alternativa también tendría que hablar con ellos.El líder popular intentó blindarse frente a esa imagen con un discurso duro. “No pretendo remover conciencias. No busco atajos porque lo que conviene atajar es la situación de España. Y no vengo a pedir favores, ni tampoco a regalarlos”. También defendió “la necesidad de un proyecto limpio” y aseguró que España necesita “con urgencia un Gobierno con autonomía para gobernar y con una mayoría capaz de defender el interés general”.Dentro del PP, el debate no parece sencillo. La dirección popular intenta presentar la moción como una respuesta a la crisis abierta por los casos que afectan al entorno socialista y al Gobierno. Pero también hay temor al coste electoral de cualquier acercamiento a Junts. Según ese análisis interno, pactar con quienes el partido ha acusado de “romper España” podría convertirse en un flanco perfecto para Vox.Y Vox ya ha entrado de lleno en esa batalla. Su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, advirtió de que “nadie entendería” que el PP se sentase con Junts en Waterloo. Para la formación de Santiago Abascal, Feijóo no debe negociar, sino actuar. “Si el PP quiere presentar una moción de censura, que la presente, porque lo que están haciendo es dar un balón de oxígeno al PSOE”.Sin credibilidad, según la izquierdaEl Gobierno, mientras tanto, trata de presentar la iniciativa del PP como una muestra de “cinismo” y “desesperación”. La portavoz, Elma Saiz, acusó a los populares de no tener “un proyecto de país” ni una propuesta para “hacer avanzar a España”. La Moncloa insiste además en que mantiene una relación de “diálogo y de contacto constante” con los socios que apoyaron la investidura.En la izquierda, el tono también se ha endurecido pero sin exigir responsabilidades más allá de lo verbal, en principio. Yolanda Díaz ha admitido estar “muy preocupada” por la situación política y ha pedido respeto al trabajo de las instituciones: “Ninguna broma con la corrupción”. Desde IU, Antonio Maíllo reclama al PSOE “muchas explicaciones” y advierte contra decisiones unilaterales en el Gobierno de coalición. Podemos, por su parte, habla de una situación “absolutamente decepcionante” marcada por “gravísimos casos de corrupción”.